¿Qué es el coaching ontológico?
Empecemos por definir qué es ontología. Si nos atenemos a la etimología de la palabra, diremos que es una palabra que viene del griego y que significa, literalmente, estudio del ser. La wikipedia nos dice que se trata de una rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y la realidad. Según la RAE, es la parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales.Con esto ya tenemos algunas pistas. Estamos hablando de algo que estudia a la persona. Pero sigamos profundizando.El coaching ontológico nace en Chile, de la mano de Humberto Maturana y Fernando Flores. Después recogerán el testigo Julio Olalla y Rafael Echeverría, autor del libro “Ontología del lenguaje”, que contiene todos los postulados de esta metodología del coaching.Maturana y Flores consideran que el coaching ontológico es una dinámica de transformación mediante la cual las personas y las organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de ser y estar en el mundo. Es un proceso liberador del sufrimiento y de las creencias condicionantes que nos limitan.Una definición muy esclarecedora de coaching ontológico es la citada más arriba, de Rafael Echeverría, en la que se habla de detectar y disolver obstáculos con el fin de abrir caminos y posibilidades que antes no se veían. Este tipo de coaching, en definitiva, trata de eso, de abrir nuevas posibilidades. Y lo hace trabajando con el “cambio de observador”. Pero… ¿qué es eso de “el cambio de observador”?Decimos que cada persona es un observador que ve el mundo de una forma determinada. Esa forma de ver el mundo se ha ido creando a lo largo de la historia de la persona, a través de sus aprendizajes, de sus experiencias, de lo que le ha tocado vivir. Así, se han ido instalando en él una serie de juicios o creencias, unos estados de ánimo, unas emociones predominantes, una corporalidad determinada… Y en función de todo ello, desde esa atalaya desde la que esa persona ve el mundo, actúa, se mueve, desarrolla su vida.El coaching ontológico ayuda a las personas a tomar conciencia de qué tipo de observador está siendo ante la vida, para, desde ahí, entender desde dónde actúa. Y, una vez que la persona es consciente de ello, se busca el cambio de observador, es decir, se busca que pueda ver las cosas, el mundo, desde un punto de vista diferente. A partir de ahí, podrá ver posibilidades que antes no veía, y podrá empezar a actuar de manera diferente a como lo venía haciendo. Y, por tanto, al llevar a cabo acciones diferentes, acabará obteniendo resultados diferentes, que es lo que buscaba.En palabras de Miguel Ángel Velázquez, director de CIVSEM (Centro de Investigación en Valores), el coaching ontológico pretende ayudar al individuo a ser quien quiere ser, vivir como quiere vivir, y conseguir hacer de su vida lo que desea, en su anhelo de ser feliz.Partimos de la concepción de que el ser humano se va construyendo a medida que va llevando a cabo acciones. Acción genera ser, decimos. El hombre es el resultado de las acciones que lleva a cabo en su día a día. Ser conscientes de eso es una herramienta muy poderosa, pues nos permite ser lo que queremos ser a través de nuestras acciones. Si queremos ser otra cosa de lo que venimos siendo, debemos cambiar nuestras acciones. Pero para ello es necesario un cambio de observador, un cambio de la mirada a través de la cual vemos el mundo.Como decíamos al principio, a lo largo de su vida el individuo se plantea nuevas metas, metas que a veces no es capaz de alcanzar desde el observador que en ese momento es. Necesitará entonces modificar su mirada para abrir nuevas posibilidades, nuevos caminos que le ayuden a llegar a la consecución de dichas metas. Aparece ahí la necesidad del coaching.En palabras de Rafael Echeverría, “tengo un problema, y no sé cómo resolverlo. Ayúdame a ver lo que yo no veo, para poder actuar de una forma que hoy no puedo”.Mientras que el coaching ejecutivo se centra en los resultados (fija un objetivo y trabaja para conseguirlo), el coaching ontológico se centra en la persona y en el cambio de observador. Está orientado al desarrollo del potencial humano, más que a lograr objetivos puntuales. Porque, en definitiva, ese desarrollo dispondrá a la persona para conseguir lo que se proponga.Dice María Ortiz de Zárate (Coach ejecutivo, PCC por la International Coaching Federation), que el coaching ontológico tiene la posibilidad de alcanzar un nivel de intervención más profundo o transformacional que los demás tipos de coaching. Se logran resultados extraordinarios, como en los otros —continúa diciendo Ortiz de Zárate—, pero además el coachee tiene la oportunidad de aprender, de conocerse mejor, entendiendo qué tipo de observador está siendo, cómo influye en su vida el tipo de conversaciones que está teniendo (con los demás y consigo mismo), etc.Por tanto, el coaching ontológico parte de la capacidad que tienen las personas para diseñar su mundo y construirse a sí mismas de acuerdo a criterios y expectativas que incrementarán su felicidad.Otro concepto importante en coaching ontológico es el de los mundos interpretativos. Decimos que cada observador tiene su interpretación de lo que ocurre en el mundo, de lo que ocurre en la vida. La realidad, en definitiva, es una construcción personal correspondiente a cada observador. Eso nos da la posibilidad de trabajar en esa interpretación, de manera que si yo logro interpretar lo que veo de una manera diferente, podré empezar a llevar a cabo acciones diferentes que me lleven a obtener resultados diferentes. Es un concepto íntimamente ligado al de cambio de observador. La función del coach, en este caso, será la de generar nuevas interpretaciones de la realidad del coachee, que tengan sentido para este.El coach trabajará con la persona para conocerla y que se conozca, encontrando así las dificultades que están impidiendo llegar a los cambios planteados. Desde ahí, se buscará mover al individuo para que genere por sí mismo otras interpretaciones, otra mirada, que abran posibilidades que hasta ese momento estaban cerradas. De esta manera aparecerán nuevas posibilidades de actuación que permitirán alcanzar nuevas expectativas, nuevas metas, nuevos deseos.Resumiendo, alguien acude a un proceso de coaching cuando se encuentra ante un problema, sea de tipo laboral o personal, que no sabe cómo resolver. El coach le ayudará, mediante las competencias que posee, a ver qué está pasando, cuál es el obstáculo que está impidiendo llegar a donde se quiere llegar. Y, una vez visto cuál es ese obstáculo, se buscará la forma de disolverlo y de encontrar caminos para llegar a donde se quiere llegar.Una sesión de coaching es una entrevista entre dos personas, coach y coachee, en la que el primero hace preguntas y escucha, y, a través de esas preguntas, el segundo va, poco a poco, descubriendo cosas que antes no había visto.No voy a profundizar aquí en las herramientas del coach, pero sí diré que su trabajo se basa en la escucha activa del coachee, al que en ningún momento juzgará. La presencia del coach en una sesión de coaching, estando con los cinco sentidos puestos en su cliente, es una de las herramientas más importantes de su trabajo. Generar confianza en el coachee es una de las labores del coach, que, entre otras cosas, debe ser una persona observadora, comprensiva, paciente, responsable, empática, humilde, capaz de generar confianza, con gran capacidad de escucha.El coaching ontológico es, en definitiva, una potente herramienta que puede cambiar vidas.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.