Era el DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA. Me había convocado Scarpa. Llegué con media hora de adelanto, siempre me equivoco con las horas, pero entré, porque al cabo en El Corte Inglés, y especialmente en Ámbito Cultural, me he ganado el derecho a sentirme como de la familia.
Y allí estaba Amancio Prada, solo en el escenario, la guitarra en el regazo, hablando con su técnico de sonido, buscando el sonido exacto. Pensé que aquello sí que era poesía, por la intimidad, y porque se le transparentaba el alma. Así que desenfundé la varita mágica que graba y habla y en todo momento nos acompaña, encuadré la imagen y esperé a que el poeta se diese por satisfecho y dejase la guitarra.
Tres minutos y medio, inolvidables. Aunque luego fue magnífico por supuesto, y si ahora me dejase podría ponerme a escribir folios y folios, porque yo he visto nacer esa sala de Ámbito Cultural en El Corte Inglés, he apoyado a todos los miembros de su equipo, desde el gentleman que capitanea el barco, Gervasio Posadas, hasta el siempre genial Scarpa, Gonzalo Scarpa, pasando por Pita Sopena, la lugarteniente, Jero.... Muchos nombres, muchas caras.
Quien quiera ver la espléndida entrevista que le hizo Scarpa al música nacido en Dehesas, León, el 3 de febrero de 1949, sólo tiene que escribir en cualquier buscador Ambito Cultural + Amancio Prada. Pero para mi pequeño cofre personal de los tesoros yo me quedo con estos tres minutos y medio de pura verdad, de grandeza casi secreta, porque como todos los que hemos subido a un escenario sabemos cuando empieza el show de modo natural, y maquillada por la magia que cada uno posea, se nos enmascara la cara.
Excelsior.