“Yo soy, como mucho, un biscúter, Borges un Rolls”

Jorge Bonells presenta un descacharrante experimento literario en torno al mítico escritor argentino, donde el lector tendrá que arriesgarse, o no, a dar por hechos vividos los puramente imaginados por el autor

18 de Enero de 2026
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Jorge Bonells portrait

Residente en Francia desde hace más de cinco décadas, encuadernador de profesión y catedrático emérito de Estudios hispánicos en la Universidad de Toulon, el también novelista Jorge Bonells (Barcelona, 1951) presenta en Fanáticos de Borges (Ediciones del subsuelo) un artefacto literario que no dejará indiferente a nadie que ose entrar en sus páginas y llegar hasta el final. Por ellas pasean los integrantes de un singular club de Fanáticos de Borges fundado en 1972, que redimensionan la gigantesca figura del escritor argentino y le otorgan el marchamo de genio literario sin ambages.

Se entra en su libro con una predisposición y se sale de otra completamente diferente. Parece un experimento a la altura del mismísimo Borges. A medio camino entre la memoria literaria, la novela pura y dura e incluso contiene tintes de intriga. ¿Se lo ha planteado, en cierto modo, como un juego con los lectores?

Hay tres preguntas en esta pregunta.
A) Por predisposición, creo comprender que el lector puede pensar que se las tiene que ver con un ensayo más o menos sesudo, sobre todo por el hecho de que el autor es profesor de literatura en una universidad francesa. Sin embargo, el título del libro lleva una coletilla: Novela frangollo. Y es exactamente eso, una novela chapuza en la que todo vale: lo real, lo inventado, lo imaginado, lo modificado, etc.
B) Tiene usted razón respecto a lo del experimento algo borgesiano, porque Borges juega precisamente con modificar un tanto, a veces mínimamente la realidad, para modificarla por completo... modificaciones que consisten, casi siempre, en darle la vuelta a la tortilla de la realidad. En eso coincide con lo que hacía por las mismas fechas (1945-1970, en el campo de las matemáticas, Alexander Grothendieck: darle la vuelta a la tortilla de la geometría algebraica para resolver problemas... Aunque, por favor, eso de ‘a la altura’ no me conviene: yo soy, como mucho, un biscúter, Borges un Rolls.
C) Juego, ante todo, conmigo mismo... y si el lector quiere jugar conmigo, miel sobre hojuelas.

Recrea de forma socarrona aquel encuentro, con peluca incluida, de Perón y Borges en el Madrid etílico de Ava Gardner. ¡Vaya cóctel!

No voy a enseñar mis cartas... dejo al lector libre de pensar al respecto lo que quiera... qué parte de lo escrito es cierto... qué no... qué ni una cosa ni otra... en el póker de la literatura siempre se tendría que ir de farol...

Descubrió en París a Borges gracias a su amigo Arturo. ¿Aún no ha saldado aquella deuda con él?

Su pregunta no queda clara... ¿Quién es él... Borges... Arturo? En ambos casos, la respuesta sólo puede ser bastante anodina: Con Borges no se pueden tener deudas que se saldan, sino deudas que se acumulan a medida, no sólo que se vuelve a leer, sino sobre todo a medida que no se lee, pero que él se va leyendo en uno... Borges es de esos que se instala en tu casa y no se van nunca, porque nunca lo echas, sino que le das tu mejor cuarto, con vistas al mar. Con Arturo no tengo deudas, eso creo... pero como era muy buen amigo, nunca me pidió que saldara nada, y ahora ya no puede porque se murió.

Hace chanza de aquellas horribles portadas de Emecé que echaban para atrás cualquier intento de lectura primigenia de Borges. Y pese a todo, lo leyó y cayó rendido...

Quizá también, en parte, gracias a ellas. Lo feo atrae que no veas...

Asegura que leer El Aleph fue como subirse a un ring con Cassius Clay y no querer terminar nunca el combate. ¿Cayó noqueado al primer envite o esperó que lo salvara la campaña al final de la lectura?

Con Borges no hay ni campana ni final de la lectura... Borges o la lectura infinita (mientras dura uno y mientras dure el mundo), porque además siempre es Borges quien te lee a ti...

¿Puede rememorar a grandes rasgos como surgió la idea de fundar aquel sui generis Club de Fanáticos de Borges?

No, porque quien ha leído el libro ya se ha enterado, y quien no lo ha leído que lo lea y se entere.

Define a Borges echando mano de la metafísica: Es como un agujero negro del que nada o casi nada, o muy poco, se escapa”. ¿Por qué es para tanto?

No echo mano de la metafísica, sino de la física y de la astrofísica. Y me lo permito, sin tener la más mínima idea de física o de astrofísica, porque estas dos disciplinas no paran de utilizar metáforas literarias y como ellas lo hacen les devuelvo la pelota. Dicho esto, un agujero negro es un objeto celeste cuyo poder gravitacional es tan fuerte y poderoso, que impide que cualquier destello de luz salga fuera de él... se lo traga... o dicho de otro modo, atrae la luz hacia dentro y no hacia fuera, no la expulsa. Borges hace otro tanto, me parece a mí... y a quien no se lo parezca, pues muy bien también... Mi comparación (metáfora) no pretende ir más allá, ni pretende generalizar nada... porque mi libro, como dije al principio, es una novela chapuza (frangollo) que no pretende sentar cátedra de nada, y menos de borgesianismo que se lo dejo a los borgesianistas, que son una especie de mafia de la que yo me guardo muy mucho.

Incluso se permite el atrevimiento, como Gombrowicz, de querer matar a Borges, porque teme que, si no es así, sea él el que nos mate a nosotros. Porque Borges no nos deja pensar nada fuera de Borges”. ¿Es tan abarcador?

Pues sí, o eso me parece a mí... pero como lo que escribí no es un ensayo sesudo en el que pretendo tener razón, sino una novela alocada, puedo decir eso y lo contrario y no pasa nada... con tal de que ‘produzca efectos’ literarios, todo vale.

¿Qué puede decir de Borges en el supuesto de que no tuviera ni idea de él ni de su obra, e incluso quedar ante el auditorio como todo un rey de las letras?

Esta pregunta no la comprendo. Creo que le falta algo. Si quien no tiene ni idea de Borges ni de su obra soy yo, no podría decir nada, porque tengo la mala costumbre de hablar únicamente de aquello de lo que sé o creo saber algo... Si quien no tiene ni idea es el auditorio, diría que lo lean y que si les gusta que continúen y lo lean más, y si no les gusta que lean a otro escritor que les guste, que hay muchos que se lo merecen. Por lo demás, Borges no es rey de nada.

Fanáticos de BorgesJorge BonellsEdiciones del subsuelo125 páginas17 €
Fanáticos de Borges Jorge Bonells Ediciones del subsuelo 125 páginas 17 €

 

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