Profesor de Literatura en un instituto de enseñanza secundaria y escritor desde hace casi tres décadas, principalmente de novela infantil y juvenil, Álvaro García Hernández (San Antonio, 1976) ha decidido entrar a todo trapo en el siempre complejo género del thriller con una novela que reúne todos los ingredientes necesarios para mantener atrapado al lector de principio a fin en una historia muy “mediterránea”, con el secuestro de una niña como espoleta para echar la mirada atrás para desentrañar un terrible secreto que dejó con el corazón roto a su protagonista principal. En Corazón de perro (NdeNovela), el lector sentirá la fuerza de un enigma que se acrecienta mientras se explora la culpa y las supuestas verdades oficiales que se imponen y opacan el esclarecimiento de los hechos.
Después de un exitoso periplo por la literatura infantil y juvenil y también con novelas para el público adulto más recientemente, ¿por qué este paso ahora al thriller?
Vivimos un boom del thriller en el que salen más de cien novedades a la semana, en parte debido a la jubilación de la llamada generación boomer, con poder adquisitivo, hábito de lectura y ahora tiempo. En mi caso, la decisión fue económica, no quería descolgarme de esta locura de ventas que está viviendo el mercado.
¿Necesita un escritor reinventarse de algún modo en cuanto a su estilo literario para abordar novelas dirigidas a distintos públicos de edad?
Una novela es una voz en tu cabeza. No puedes escribir un thriller escuchando la voz de un niño que te habla con su inocencia y sus tonterías. En mi caso, me dejo llevar por las voces al comenzar la siguiente novela, no soy yo quien decide, sino la voz que me convenza en ese momento.
Lograr el ritmo y el estilo adecuado en el thriller, ¿es algo innato o hay que trabajarlo mucho para enganchar al lector de principio a fin?
Quien diga que escribe de manera innata cualquier género y lo hace bien, seguramente mienta. Cada subgénero tiene sus patrones definitorios, de lo contrario, no sabrías lo que estás leyendo. En el caso del thriller, la tendencia actual empuja a todos los escritores a acortar los capítulos cada vez más, a dejarlos todos en alto, a crear personajes con diversidad sexual, a dar un giro de guion a mitad de la novela, a engañar con un falso malo... todo eso debes aprenderlo para escoger el ritmo que deseas para tu historia, no es innato.
Se subraya que Corazón de perro es un thriller “muy mediterráneo”. ¿Es una forma de reivindicarse frente al empuje que años atrás ha tenido la novela negra nórdica en el resto de Europa?
En parte seguimos arrastrando esa tendencia que nos liberó del thriller en Nueva York, Chicago o cualquier pueblo del sur de Estados Unidos, y que nos impedía escribir thrillers locales un poco como avergonzaba en sus orígenes cantar rock en español y no en inglés. Ahora es cierto que el público quiere ambientes más originales. Y esta novela aporta una visión de Valencia muy auténtica y vinculada al Mediterráneo.
“Quien diga que escribe de manera innata cualquier género y lo hace bien, seguramente mienta. Cada subgénero tiene sus patrones definitorios, de lo contrario, no sabrías lo que estás leyendo”
Modesto Verdugo y Balma Dalmau forman una pareja protagonista sumamente especial y original. ¿De qué forma contribuyen a una trama donde se reflexiona sobre la culpa colectiva y la verdad silenciada por la imposición de los poderes fácticos?
Ambos personajes quedan terriblemente heridos tras el desgraciado desenlace que se produjo trece años atrás. Aunque ni siquiera se conocían, pero ambos sufrirán las consecuencias de un modo tan terrible, que el lector entiende que o lee esta historia o esa mujer y ese hombre serán desgraciados de por vida. No son personajes fáciles, no son dóciles, discuten, se enfrentan, es posible que hasta se enamoren, pero en ambos permanece como una prioridad, acabar con lo que les pasó hace trece años.
Es evidente que ambos deben luchar con sus fantasmas personales del pasado para afrontar el reto de esta investigación. ¿Cómo les influye este pasado?
En este caso no es el personaje masculino el que rescata a la chica sino al contrario, es Balma quien saca a Verdugo de su condena, quien une a todos para resolver este caso. Y eso me gusta mucho, tanto en mis novelas juveniles como en esta, me empeño en romper tópicos de género. Y Balma los rompe todos.
¿Por qué en muchas ocasiones en toda investigación criminal existen numerosas cortapisas para alcanzar la verdad mientras se protege a los culpables?
En gran medida porque la verdad siempre tiene más consecuencias que la mentira.
También aborda el ejercicio del periodismo y sus condicionantes en las complejas sociedades actuales. Esa fina línea divisoria entre información y espectáculo es sobrepasada continuamente y en su novela queda patente esta dicotomía, ¿no cree?
Sí, quería enfrentar dos modelos de periodismo, el antiguo que sufrimos en Valencia en casos como el de Alcàsser, donde todo se podía contar sin proteger a las víctimas, y el actual, el heredero de aquellos errores, mucho más serio, profesional y cuidadoso con el dolor ajeno.
