“La vida se vive hacia delante, pero se comprende hacia atrás”, ésta de Kierkegaard es una de las numerosas citas que Jenaro Talens trae con maestría a ornar, glosar o prefigurar (confesión o asunción) los poemas de su La velocidad de la sombra (2018-2024) publicado por la editorial Eolas.
Éste no es un libro alegre, es un libro consciente del paso del tiempo. En el tablero de la vida, somos peones que vamos viendo caer a nuestro alrededor a quienes han sido como nosotros, tenemos dos caminos: morir de tristezas o cantar el presente único que lo es todo. Ni alegrías ignorantes, ni lamentos sin sentido: consciencia, reflexión, sabiduría, éste es el tono del libro de Talens.
Glosar la obra de este poeta ya consagrado no tiene mucho sentido, su nombre es imprescindible para cualquiera que guste de lo literario; decir que la madurez, el dominio especialmente del endecasílabo, lo convierte en maestro no es novedoso; éste es un verso que tiene para él una tinta narrativa y lo hace identificable: la lírica de Talens tiene contenido, no es huera o poética en el peor sentido, sin desdeñar alejandrinos u otras fórmulas, tiene este poeta especialmente la fluidez de enmarcar lo que ve en ese ritmo que pivota entre las sílabas 6ª-10ª, 4ª-8ª-10ª, ya saben que el endecasílabo es un verso de 10 sílabas, forzosamente agudo. Pero hay de todo métricamente y además abunda el poema en prosa, género al que ha dedicado títulos completos.
Escribir me permite formular lo que ignoro:
he ahí el misterio de la sabiduría.
Aparece varias veces el Paraíso como motivo, el amanecer como esperanza cotidiana y la sombra veloz que se nos acerca, nos cerca como la tarde precede a la noche... La sorpresa de vernos cambiar creyendo ser siempre los mismos,
Miro una vieja foto en blanco y negro
de cuando aún era niño […].
[…] El rostro
no ha asumido que un día ya lejano
ha de morir y observa silencioso,
el consuelo y el misterio del amor ancestral, la paternidad mirada hacia delante y convertida en justificación maravillosa del instante,
La sorpresa diaria de observarte crecer
ha desterrado en torno la melancolía.
Quizá es que en tu sonrisa nunca se pone el sol.
comprendida hacia atrás con la ternura que nos da mirar la vida acabada
Padre, ya sé que habitas en la nada
vuelto mera ceniza sin identidad,
[…]. Yo intento
reconstruir la imagen que no pude
reconocer de niño, tus silencios difusos
que hoy, cuando casi tengo tu misma edad,
me hablan de cuánto amor se esconde a veces
tras la envoltura frágil de sobrevivir.
Y muchas despedidas, sin escándalos ni grandes aparatajes luctuosos,
sentiste, poco a poco, que el cielo, al apagarse,
congelaba en tus ojos la luz de unas estrellas
sin amanecer.
La velocidad de la sombra es un libro emocionante, itero, es limpio y magistral, sin compromisos de tipo comercial o de defensa de la posición, últimamente escribir parece que consiste en defenderse como personaje autoinventado. Talens ya pasa de estas cosas:
EL OTRO MUNDO NO PROVEERÁ
Aquí, entre los matojos de un antiguo jardín, donde la niebla oculta sus raíces, yacen los hijos de la noche. El tiempo de la siembra y el tiempo de la recolección borró sus nombres sin misericordia. Muchos pensaron que ignorar pulsiones y placer les recompensaría por su sacrificio, en los ignotos territorios de un más allá que nadie ha conocido. Hoy sobre sus cenizas crecen los lirios y los crisantemos y en el tronco desnudo de un altivo ciprés se aposentan almuérdagos. Igual que un árbol seco es, pese a todo, un árbol, dejemos que los muertos entierren a sus muertos. La nada a que regresan es su sola verdad.
