Tengo encima de la mesa dos nuevos libros de poemas (animales hechos de papel que me hacen compañía). COMPOSTELA POR DETRÁS es un obrón de Juan Luis Recio. En un principio, cuando abro el sobre que me llega por correo, me sorprende el poso, la entidad, y también la extensión del poemario, pero enseguida pienso en EL CELULOIDE ETÍLICO, su obra más reciente y ya comentada en este periódico, y comprendo que Juan Luis es grande, y hace cosas grandes, y que incluso cuando era joven también hacía cosas grandes -la mítica e inolvidable Banda de Moebius- y que por lo tanto es normal que las siga haciendo. Paseo por el libro buscando una frase que me regale el azar mientras salto por las hojas, pero encuentro demasiadas y prefiero explicarlo así: que es muy alto el pensamiento, y también el corazón.
EL CLUB DE LOS MARTES POÉTICOS es una antología realizada, coordinada dice ella, por Noemí Trujillo. Formo parte de esos martes poéticos, palomas mensajeras que llegan, también por correo postal: versos escritos en el ordenador pero firmados con un boli o una pluma. Es quizá aún más mágico que extraño (aunque ambas palabras son casi sinónimas) recibir versos por correo. Cuando me llegan suelo mandar un guasap a Noemí; a veces también jugando al poeta, y otras tan sólo enmarcando algún aquí y algún allá. No sabía que en el juego había más francotiradores echando sobres al buzón de correo y me ha sorprendido gratamente descubrirlos. A uno de ellos le conozco, Iván Baeza, y de otro, Alberto Morate, había oído hablar a Dunia Grau.

La poesía… Lo que más me gusta de la poesía es que nadie la escribe por dinero, buscando el trueque de lo intangible en algo sólido y material.
En la música, que también tiene poesía (Santiago Auserón es un poetazo y a Luis Alberto de Cuenca los versos se le han convertido varias veces, y con gran éxito, en canción), sí que hay un anhelo de lo económico. Aunque desde luego no es fácil. Ahí está Solomon Zu, el artista que más veces escuché el año pasado a través de Spotify, buscándose la vida con su grupo actual, PLANTA BAJA, interpretando canciones propias y versiones burbujeantes e inconfundibles de temas clásicos. Parole, parole… Tengo que montar un croufaundin (eso de reunir dineros pequeñitos para formar uno un poco más grande) para asfaltarle una autopista hasta el estudio donde quiere grabar La Cigarra, una de sus creaciones más geniales. Mientras tanto anuncio aquí que los PLANTA BAJA estarán el día 16 de mayo, sábado, en Libertad 8. Será la segunda vez en pocos meses. En la primera tuve el privilegio y la alegría de hacerles de introductor de las canciones, amén de ver a Tigre Manjatan, personaje que ama pasear por la realidad su orgullo de ser, ante todo, una ficción, cantando “Me matan, siempre me matan” y arropado por Iñaki Orbe, Quique Palomo y Solomon Zu. Existe un video que lo demuestra, dejo el enlace como cierre y a continuación, realizado por el cineasta más interesante que he conocido en los últimos tiempos: Remi Mohedano (Remi, te debo un artículo, ya lo sé; un artículo, y también, de un modo u otro, una canción).
https://youtu.be/P-pqtkjJ9dw?is=U8e8iL3YaKZGvP-1
Excelsior