“¿Y si el problema no fuera que odias trabajar, sino que llevas demasiado tiempo trabajando en algo que no está alineado contigo?” A partir de esa pregunta, el psicólogo Carlos Postigo, especializado en desalineación laboral, burnout y bienestar profesional, presenta su nuevo libro titulado “Manda a la mierda tu trabajo”, una obra que habla del desgaste laboral, de qué ocurre cuando pasamos mucho tiempo ejerciendo aquello que no nos gusta y que hemos asumido por inercia.
Postigo considera que “estamos en un mundo de trabajadores insatisfechos simplemente porque se ha ideo creando un mundo en el que priorizamos al trabajador a la persona y esto es un problema”.
‘Manda a la mierda tu trabajo’. ¿No es un título muy subversivo?
Una primera lectura puede dar la impresión de ser así: subversivo, provocativo o simplemente llamativo, pero encierra mucho más que una llamada de atención publicitaria. “Manda a la mierda tu trabajo” es algo que muchas personas se dicen a sí mismas en más de un momento de sus vidas laborales: cuando el jefe les ningunea, los lunes se hacen demasiado cuesta arriba o ven a sus amigos avanzar más y mejor que ellos. Y sí, por otro lado, también es una llamada de atención ante una forma de vida que hemos normalizado: trabajar, ser productivos y sentirnos útiles para cumplir con unas obligaciones asumidas carentes de autorresponsabilidad y respecto hacia nosotros mismos. Acabamos convirtiéndonos en piezas sustituibles, títeres vacíos de vitalidad y seres llenos de miedos e inseguridades.
Antes de continuar con el contenido de tu libro, ¿Carlos Postigo ha sido una persona dichosa con los trabajos desempeñados?
Pues depende de cómo se mire. A toro pasado, por supuesto. De todo se aprende y todo se agradece; no hay alternativa. El plantearnos otros pasados diferentes es pensar con trampa porque lo haríamos siempre a nuestro favor, y esto no es justo ni con la realidad ni con nosotros mismos. Ahora, si pudiera retrotraerme a la época de las ETTs, la búsqueda de un trabajo decente como psicólogo o de estar fijo en una empresa en la que no me llenaba lo que hacía… pues no había mucha dicha con los trabajos desempeñados. Por tanto, si tuviera que dar una respuesta, diría que sí, al fin y al cabo, este fue mi camino que me llevó a donde estoy ahora, ¿no?
¿Por qué hay que “mandar a la mierda el trabajo”?
Porque no te llena, no te hace feliz, no tiene sentido para ti, no te aporta como ser creativo y en continuo desarrollo y crecimiento como persona. No lo vives como una expresión de ti, un medio en el que aprender y aportar; es decir, porque lo vives con alienación, vacío y negación de ti mismo. Ahora, si tu trabajo cumple con todos estos requisitos, ¿para qué vas a mandar a la mierda tu trabajo? En este caso, harías un gesto de complicidad al leer el título y no comprarías el libro, ¿no? Bueno, a lo mejor sí…
¿Estamos en un mundo de trabajadores insatisfechos? Si es así, ¿la principal razón es estar en el lugar no deseado, incluso por encima de los bajos ingresos económicos?
Sí, creo que estemos en un mundo de trabajadores insatisfechos simplemente porque se ha ido creando un mundo en el que priorizamos el trabajador a la persona y esto es un problema. Sólo hay que ver cómo a las personas que trabajan en una organización se las llama Recursos Humanos. Pero la principal razón, desde mi punto de vista, no es tanto la variable ingresos económicos, como la autopercepción que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestras vidas: cómo hemos gestionado las vivencias traumáticas, cómo nos llevamos con el miedo y cuánta aceptación de nosotros mismos tenemos. Por supuesto que los ingresos económicos influyen en nuestro desarrollo, pero en este libro pongo el foco en la forma de gestionar esta variable; algo que nos lleva a la responsabilidad evitando la victimización.
“Estamos en un mundo de trabajadores insatisfechos simplemente porque se ha ido creando un mundo en el que priorizamos el trabajador a la persona y esto es un problema. Sólo hay que ver cómo a las personas que trabajan en una organización se las llama Recursos Humanos”
¿Tu teoría se aplica también cuando estudiamos profesiones ajenas a nuestras expectativas?
Totalmente. Este es el punto de partida: estar en una profesión que no está alineada con nosotros, nuestros valores, forma de ver la vida o que simplemente no tiene sentido para nosotros. Nos han enseñado a que hay que coger cualquier trabajo, tenemos que trabajar, producir, pagar facturas, salir adelante, ganar dinero, estatus, ego, pero en todo este proceso nos olvidamos de nosotros, de nuestros sueños, deseos, aspiraciones, metas, de nosotros mismos, en definitiva. Y aquí es donde viene el problema, por supuesto, en aguantar, soportar cualquier trabajo con tal de cumplir con la “obligación” sin habernos parado a pensar en qué consiste esta “obligación” y dónde quedamos nosotros en ello.
¿Y cómo decirle a un trabajador que necesita ganarse la vida que tiene un trabajo equivocado?
No es necesario decírselo porque es bastante probable que él ya lo sepa. El punto clave es ayudar a esa persona a reconocer sus habilidades, valorar sus conocimientos y tomar contacto con sus capacidades para, a partir de ahí, junto a un trabajo de priorización de valores, autoconocimiento y puesta en marcha de acciones, ir descubriendo la persona que es, lo que puede aportar y vivir.

¿Es posible vencer la costumbre de trabajar por inercia, sobre todo en un mundo que exige productividad?
Posible es; realizable… ojalá. La realidad es que es difícil. En nuestra sociedad actual se nos programa para tener un trabajo en el día de mañana, ser lo más productivos y “responsables” posibles, pero se olvida la dimensión humana, esa visión de la persona como ente íntegro, digno de todo respeto y autorrespeto. No se nos enseña a conocernos a nosotros mismos, a estar abiertos al error, a equilibrar razón y emoción, a entendernos y entender al otro, a empatizar incondicionalmente… Sí aprendiéramos desde pequeños, no habría trabajadores insatisfechos en sus trabajos.
¿Y qué dirán los dueños de empresas y directivos ante tu propuesta?
Estoy seguro de que estarían de acuerdo conmigo en lo que expongo, y de hecho lo manifiestan de alguna u otra forma. Muchos emprendedores parten de esta idea, enfocarse y crear a partir de aquello que les da sentido o es importante para ellos. En las empresas se habla de planes de carrera, del cuidado de la salud mental, de programas de conciliación familiar. Pero vuelvo a lo de antes, la clave la veo en el trabajo interior y sanador de esos mismos dueños de empresas y directivos, ¿cuánto profesional inseguro y por tanto déspota hay, cuánto directivo narcisista, cuánto psicópata integrado?
Como sociedad, ¿necesitamos un cambio radical en el mundo laboral?
En el mundo laboral no, en la forma de vernos, tratarnos y cuidarnos, sí, absolutamente. Que haya que cambiar aspectos del mundo laboral, entiendo que sí, pero no es mi especialidad. Parto de la idea de que una mayor autoestima, aceptación y amor a uno mismo genera ya un cambio bastante importante en nuestras vidas como para que pueda tener suficiente fuerza como para producir un cambio radical en el mundo laboral.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.