“La novela plantea la posibilidad de que el arte no se limite a representar lo sucedido, sino que también pueda advertirnos sobre lo que todavía no ocurrió”

Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague abordan a cuatro manos en La Anunciación la posibilidad de que una obra de Da Vinci nos abra las puertas para entender nuestro futuro

22 de Septiembre de 2026
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Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague

Escribir a cuatro manos requiere de una alta complicidad. Ese nivel de entendimiento ha alcanzado la pareja de padre e hijos uruguayos que impacta con el thriller histórico La Anunciación. Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague se sumergen en la pintura de Leonardo da Vinci e invitan al lector a entrar en una historia marcada por la intriga de descifrar que el arte quizá tenga las claves del futuro.

Vamos a comenzar con La Anunciación, la obra de Leonardo da Vinci. ¿Qué les dice a ustedes?

Marciano Durán Laxague: La Anunciación es una obra extraordinaria y menos observada que La Gioconda o La última cena. A nosotros nos dice que Leonardo, incluso desde muy joven, ya miraba el mundo de una manera diferente. A diferencia de otras representaciones de la Anunciación, no se limitó a mostrar el encuentro entre el ángel y María. Dio al paisaje, la naturaleza y la perspectiva un lugar que nos invitó a mirar la obra por segunda vez y a preguntarnos qué función cumplían esos detalles. Cuando comenzamos a estudiarla en profundidad, sentimos que no estábamos solamente ante una pintura, sino ante una puerta de entrada al universo de Leonardo. En sus detalles aparecían preguntas que podían conectarse con otras obras, con sus conocimientos científicos y con su particular manera de pensar el tiempo. Esa posibilidad, la de que el arte no se limite a representar lo sucedido, sino que también pueda advertirnos sobre lo que todavía no ocurrió, es una de las ideas que atraviesan nuestra novela.

¿En qué momento surge la idea de llevar esta obra al título de una
novela?

Marciano Durán Rivero: El título no fue una decisión puramente literaria ni surgió antes que la historia. Fue apareciendo a medida que la investigación avanzaba y comenzábamos a comprender el lugar que esa pintura ocupaba dentro de la trama. En determinado momento advertimos que La Anunciación no era solamente una de las obras analizadas: era el punto desde el cual podían ordenarse muchos de los interrogantes de la novela. Además, la palabra «anunciación» posee una fuerza especial. Todos la asociamos con el anuncio que recibe María, pero también puede remitir a una advertencia, a una revelación o a algo que está a punto de suceder.
Esa doble dimensión, la obra de Leonardo y la posibilidad de un anuncio dirigido hacia el futuro, terminó convirtiéndola en el título inevitable. Cuando lo encontramos, sentimos que la novela ya no podía llamarse de otra manera.

¿Qué cuenta la novela La Anunciación?

M.D.L: Es una novela situada en el presente. Su protagonista, Mónica, se ve envuelta en una búsqueda que comienza con una serie de indicios vinculados con Leonardo da Vinci y sus obras. En ese recorrido cobran importancia Nayir, que vive en Nueva York, y Marcos, cuya historia comienza en Italia. A medida que avanzan, sus caminos conectan escenarios como Nueva York, Italia, Francia y Jerusalén, y abren una trama que también alcanza Sudamérica.

La investigación avanza sobre hechos, documentos, pinturas y coincidencias reales, pero sus consecuencias pertenecen al territorio de la ficción. Los personajes van descubriendo que algunas imágenes de Leonardo podrían contener algo más que referencias al pasado y que las señales dispersas en sus obras quizá formen parte de una construcción mucho mayor. Como telón de fondo aparece una naturaleza herida por la acción humana y cada vez más próxima a su límite. Por eso, aunque comienza como una búsqueda histórica y artística, la novela termina formulando una pregunta sobre nuestro propio tiempo: si las señales estaban delante de nosotros, ¿por qué no fuimos capaces de verlas?

Investigación, distintos escenarios, el arte como revelación del futuro. Un thriller histórico en todas sus reglas.

M.D.R: Sí, aunque con una particularidad: buena parte de la novela ocurre en el presente. Lo histórico no aparece solamente como una reconstrucción del pasado, sino como algo que continúa actuando sobre los personajes y puede modificar la manera en que interpretamos nuestro propio tiempo.

La investigación nos permitió reunir obras de arte, documentos, mapas, acontecimientos históricos y conocimientos científicos que, al ingresar en la ficción, comenzaron a relacionarse de una forma nueva. Los distintos escenarios no cumplen una función decorativa: cada ciudad aporta una pieza necesaria para comprender el conjunto.

El gran desafío narrativo fue transformar todo ese material en una historia ágil. No queríamos escribir un ensayo ilustrado ni detener la novela para demostrar cuánto habíamos investigado. Necesitábamos que cada descubrimiento impulsara la acción y aumentara el peligro. El arte funciona entonces como memoria del pasado, pero también como una posible revelación del futuro.

¿La intriga en esta obra la va marcando la investigación?

M.D.R: Exactamente. La intriga no nace de un secreto revelado de una sola vez, sino de una sucesión de descubrimientos. Cada respuesta abre una pregunta nueva y obliga a los personajes a revisar lo que creían saber. Una pintura conduce a otra, un detalle aparentemente menor adquiere importancia y elementos separados por siglos o por miles de kilómetros comienzan a conectarse. Eso también determina la experiencia del lector. No le pedimos que contemple pasivamente lo que sucede: lo invitamos a investigar junto con los personajes, a detenerse ante una imagen, comprobar una fecha o buscar una obra. Por eso decimos que es una novela para leer con Wikipedia, Google y ChatGPT abiertos.

La dificultad consistió en administrar la información sin perder el suspenso. Cada hallazgo debía ser comprensible, pero también conservar una zona de incertidumbre. La investigación hace avanzar la historia y, al mismo tiempo, aumenta la sensación de que los personajes se acercan a una verdad que quizá habría sido preferible no descubrir.

¿Fue muy arduo el proceso de documentación?

M.D.L: Fue intenso y muy extenso, pero también apasionante. Trabajamos con reproducciones de alta resolución de las obras de Leonardo, sus cuadernos, mapas antiguos, episodios históricos, iconografía religiosa, astronomía y distintas disciplinas científicas. A eso se sumó el estudio de los lugares por los que transcurre la novela y de los acontecimientos reales que sostienen la ficción. Una parte fundamental del trabajo consistió en distinguir tres niveles: lo que está históricamente comprobado, lo que puede formularse como una hipótesis razonable y lo que pertenece plenamente a la invención narrativa. Queríamos que el lector pudiera buscar una obra, una fecha o un documento mencionado y comprobar que existe, aunque las conexiones que plantea la novela formen parte de nuestra construcción.

La documentación no terminó antes de comenzar a escribir. Continuó durante todo el proceso, porque cada hallazgo modificaba la historia y, muchas veces, la propia ficción nos obligaba a regresar a las fuentes para comprobar si el camino que proponíamos era posible.

“A diferencia de otras representaciones de la Anunciación, no se limitó a mostrar el encuentro entre el ángel y María. Dio al paisaje, la naturaleza y la perspectiva un lugar que nos invitó a mirar la obra por segunda vez”

¿Trabajar a cuatro manos tiene algo de interpretación sinfónica? ¿Cómo afinan ustedes los instrumentos?

M.D.R: - Tiene algo de interpretación sinfónica, pero también de conversación permanente. Desde el comienzo nuestras funciones estuvieron bastante definidas: Marciano concentró buena parte de la investigación, la concepción de la historia y el desarrollo narrativo, mientras yo asumí principalmente la escritura. Sin embargo, esas fronteras nunca fueron rígidas. Los dos intervenimos, discutimos y modificamos cada parte de la novela.

Afinar los instrumentos significó aprender a escuchar al otro y aceptar que una idea podía mejorar cuando dejaba de pertenecernos individualmente. Hubo propuestas que inicialmente parecían difíciles de incorporar y que terminaron convirtiéndose en momentos esenciales de la historia. También existía una ventaja: somos padre e hijo y llevamos muchos años conversando sobre libros, historia y creación. Esa confianza nos permitió discutir con absoluta franqueza y volver al trabajo cinco minutos después. La novela tiene dos autores, pero necesitábamos que el lector encontrara una sola voz narrativa.

En Uruguay han logrado lectores muy fieles a los cuatro libros que llevan publicados. ¿Esperan lo mismo del lector español? ¿Tendrán presentaciones?

M.D.L: Lo esperamos y, de alguna manera, España ya comenzó a ofrecernos señales muy alentadoras. A pocas semanas de su lanzamiento, La Anunciación alcanzó en Amazon España el primer lugar entre los libros digitales y el segundo entre los libros impresos, dentro de sus respectivas categorías. Para dos autores uruguayos que publican de manera independiente, esa respuesta tuvo un significado enorme. Sabemos, sin embargo, que la fidelidad de los lectores no se obtiene con una posición en un ranking. Se construye libro a libro, a partir de la recomendación y del vínculo que una historia consigue establecer con quien la lee. En Uruguay tenemos lectores que nos acompañan desde hace veinte años y aspiramos a crear esa misma relación en España.

Nos gustaría realizar presentaciones y encuentros con lectores españoles. Todavía no tenemos fechas confirmadas, pero es uno de los pasos que queremos dar a medida que la novela continúe encontrando su público.

¿Veremos La Anunciación en el cine?

M.D.R.: Es una pregunta que nos hacen muchos lectores, quizá porque la novela posee una construcción muy visual: atraviesa distintos países, se detiene en obras de Leonardo, combina investigación, tensión y escenarios históricos, y termina otorgándole a la naturaleza un papel protagónico. Creemos que tiene un indudable potencial audiovisual, pero una película o una serie necesitarían encontrar su propio lenguaje y realizar una selección dentro de una historia muy amplia. En esta etapa, nuestra atención está concentrada en el recorrido del libro, en sus lectores y en su llegada a otros países e idiomas. Naturalmente, nos gustaría verla algún día en una pantalla. Si eso sucede, será una nueva etapa en la vida de La Anunciación.

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