El escritor cántabro Juan Gómez Bárcena se ha ganado a pulso el marchamo de clásico en las letras españolas de la actualidad. Sus rompedoras últimas propuestas así lo venían reclamando y ahora, con su última obra, Abril o nunca (Seix Barral), se confirma plenamente. Posee una capacidad innata en transitar géneros literarios con una facilidad pasmosa, haciendo que, sea cual sea el camino elegido, logra con pasmo atrapar la atención del lector con unas historias cercanas, apegadas a la epidermis del lector, que ipso facto empatiza con unos personajes demasiado reales, demasiado dolientes de una realidad que nos compete a todos por cercana e hiperrealista.
Posee una capacidad innata en transitar géneros literarios con una facilidad pasmosa, haciendo que, sea cual sea el camino elegido, logra con pasmo atrapar la atención del lector
Todo ello vuelve a lograrlo de pleno de nuevo con su última novela. La paternidad, los efectos demoledores de un pasado traumático y el afán por reconstruir su vida y dotarse de las mejores armas posibles para la educación de su hija Teresa son su santo y seña. Por esta ejemplar novela se disecciona la crisis de los cuarenta en toda su crudeza y con un realismo alejado de clichés. El dolor aquí representado en un padre desbordado por un hecho traumático no tiene límites, la acongoja sobrevuela todas y cada una de sus páginas, haciendo sentir al lector un nudo constante en la garganta del que le resulta difícil desprenderse.
