Gripe española: de pandemia silenciada a proyecto transmedia

El escritor Víctor Baldoví (Barcelona, 1977) nos ofrece un artículo sobre los detalles que lo llevaron a crear su nueva novela ‘Cuando ya no esté’, una obra que trasciende el libro para convertirse en una propuesta transmedia integrada por juego y web

Víctor Baldoví
12 de Agosto de 2026
Guardar
Gripe española

Hay historias que uno busca. Algunas aparecen cuando menos las esperas, y otras llevan décadas esperándote.

Siempre me ha fascinado la Historia, sobre todo las enfermedades emergentes y la forma en que pueden alterar el rumbo del mundo. En 1995 seguí con enorme interés la epidemia de ébola en Zaire, marcado por el libro Zona caliente, de Richard Preston, y la película Estallido. Años después llegaría Contagio, probablemente la representación cinematográfica más rigurosa que se ha hecho sobre una pandemia. Cuando apareció el COVID-19 sentí que estaba viviendo algo que llevaba media vida estudiando desde la Historia, la literatura y el cine.

Como millones de personas, pasé semanas encerrado en una casa siguiendo las noticias y aprendiendo a convivir con palabras como confinamiento, incidencia acumulada o PCR. Pero una idea no dejaba de rondarme la cabeza: ¿cómo había sobrevivido el mundo en 1918 a la pandemia de gripe con muchos menos medios que nosotros?

Comencé a investigar por simple curiosidad y lo que encontré me dejó descolocado. En apenas dos años murieron decenas de millones de personas y uno de cada tres habitantes del planeta se contagió de gripe. Familias enteras desaparecían sin dejar rastro mientras los gobiernos ocultaban información para no desmoralizar a la población en plena Primera Guerra Mundial. Hospitales colapsados. Falta de personal sanitario. Caos, miedo, muerte. Y sin embargo el mundo parecía haberlo olvidado.

Fue entonces cuando decidí escribir una novela que no tratara sobre un virus, sino sobre las personas que tuvieron que enfrentarse a él. Quería huir de la heroína perfecta para crear a una mujer brillante, fuerte y empática. Una enfermera acostumbrada a sostener a los demás cuando todo parece derrumbarse.

La Primera Guerra Mundial y la gripe española son los acontecimientos que transforman la realidad de una pareja. En la memoria todavía habitan aquellos seres que ya no están presentes

Así nació Emily Porter. Una enfermera voluntaria británica, destinada en un hospital de campaña del frente occidental durante la Primera Guerra Mundial que sueña con convertirse en escritora.

Mientras investigaba cómo trabajaban aquellos equipos médicos, descubrí historias de hombres y mujeres que luchaban cada día contra la muerte con muy pocos recursos y una enorme carga emocional. Muchos de ellos fueron héroes silenciosos cuya labor apenas ocupa unas líneas en los libros de texto.

La novela empezó a crecer y ya no hablaba únicamente de una pandemia, sino del amor, la culpa, de la memoria y la necesidad de dejar testimonio. No solo quería que el público leyera la historia, sino que sintiera que realmente estaba allí.

Y entonces el proceso dejó de ser únicamente una novela.

Mientras escribía Cuando ya no esté, mi suegro falleció súbitamente de un recién descubierto cáncer de pulmón. Escribir dejó de ser solo un ejercicio creativo para convertirse en una forma de atravesar el duelo, dotando a muchas escenas de un significado completamente distinto. Mientras acompañaba a Emily y David, también estaba aprendiendo a despedirme de alguien a quien admiraba y quería, impregnando la novela de una sensibilidad que de otro modo nunca habría alcanzado.

Construir un lugar para que la ficción respire

Como guionista estoy acostumbrado a preguntarme qué elementos componen una escena. Desde el primer momento tenía claro que necesitaba saber cómo olía Wharram después de la lluvia, qué se veía desde la ventana de Emily, por dónde entraban las ambulancias al hospital de campaña donde ella estaba destinada o dónde dormían las enfermeras. No eran datos que necesariamente fueran a aparecer en la novela, pero necesitaba conocerlos para ver lo mismo que mis protagonistas y trasladarlo a los lectores-espectadores.

libro Víctor Baldoví
 

Así nacieron Wharram y el Campamento 60

La ciudad de Wharram no existe. Es una localidad ficticia construida a partir de dos pueblos reales de Yorkshire: Wharram Percy y Wharram-le-Street. Durante semanas estudié mapas antiguos, fotografías, iglesias, caminos rurales y la evolución de ambas ciudades para crear un tercer pueblo que nunca existió, pero que resultara absolutamente verosímil.

No me limité a decidir donde vivían los personajes y acabé dibujando su propio plano para asegurarme de que cada detalle, cada plaza, cada negocio aunque apenas se mencionara, aportara autenticidad al paseo del lector.

El mismo proceso lo apliqué a la creación del Campamento 60.

Quería que el público sintiera sus pies atrapados por el barro, que oliera a desinfectante y oyera tanto el sonido de las ambulancias llegando de madrugada como los gritos de los heridos; la tensión permanente de un hospital de campaña británico durante la Primera Guerra Mundial. Estudié planos e ilustraciones reales de Casualty Clearing Stations y los adapté para que sirvieran a la historia. Para mí, la ambientación es una herramienta narrativa vital y un puente visual para adentrarse en la propia novela.

Para entender a qué se enfrentaron en 1918 me sumergí en libros médicos de la época, documentos oficiales, informes y periódicos. Asumí un compromiso con la historia: todo lo que aparece en la novela sobre la enfermedad, sus síntomas y el infierno que provocaba es estrictamente cierto y documentado; la única licencia de ficción que me he permitido es su origen. Un origen nunca propuesto y escalofriante.

Pero cuando estuvo terminada, sentía que aún faltaba algo más.

Mucho más que una novela

Hay emociones que el cine y la literatura transmiten de forma extraordinaria, pero otras requieren que el público participe activamente. Quería que el lector no solo conociera la pandemia de 1918, sino que la experimentara. Por eso decidí construir un proyecto transmedia formado por tres obras independientes pero complementarias.

La primera es la propia novela, editada por Caligrama.

La segunda es 1918.es, un recorrido interactivo donde el visitante descubre la magnitud de la pandemia de gripe española: las cifras, la censura, los pequeños detalles silenciados. Un contador muestra cuántas personas habrían muerto desde que el usuario abre la página, y una campana final recuerda que detrás de cada número siempre hay una persona.

Esa campanada, junto con otras sorpresas, es el momento cumbre de la experiencia. Durante la pandemia hubo lugares donde se prohibió tocar las campanas por los fallecidos para no aumentar el desánimo de la población, así que quise devolver simbólicamente ese homenaje a quienes murieron sin despedida.

La tercera pieza nació de la necesidad de mostrar a Emily Porter en su “mundo ordinario” antes de que todo se rompiera. Así creé Campamento 60, un pequeño videojuego narrativo donde el jugador se convierte en el médico responsable de un hospital de campaña británico en noviembre de 1916. Es una experiencia breve, con decisiones imposibles y recursos limitados, diseñada para comprender el peso emocional de cuidar a los demás cuando no puedes salvarlos a todos.

Forman parte de una misma historia contada de tres formas diferentes. La novela permite imaginar. El videojuego, sentir. Y la experiencia interactiva, recordarlo todo.

Cuando ya no estemos

Vivimos en una época hiperconectada en la que disponemos de más información que nunca, y sin embargo olvidamos con una rapidez asombrosa. Quizá por eso sentí la necesidad de rescatar la memoria de 1918, para recordar que la Historia siempre acaba repitiéndose. Entender el pasado es clave para prevenir los desastres del futuro.

Cuando ya no esté no habla de una vieja pandemia, sino de nosotros mismos y de cómo afrontamos la pérdida. Habla de quienes dedican su vida a la medicina, de la importancia de la memoria colectiva y de nuestra responsabilidad hacia los demás.

Detrás de cada número y cada estadística siempre hay un nombre, una familia y una historia. Y mientras alguien siga recordándolas, nunca habrán desaparecido del todo.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído