“El número 11 ha estado presente en muchos de los momentos más simbólicos de nuestra historia reciente”

El escritor Amador Prieto Miguel aborda en ‘El sistema 11’ la fuerza irreprimible del poder global que impera en la actualidad de forma silente pero implacable

10 de Marzo de 2026
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Amador Prieto Miguel

Amador Prieto Miguel (Valladolid, 1982) presenta la segunda edición de su primera novela ‘El sistema 11’, una obra potente sobre la forma invisible que adopta el poder global. Una distopía que, como el mundo actual, nos alcanzó en la realidad. Este escritor, residenciado en Bilbao, no dejará indiferente a los lectores. De niño tuvo un encuentro casual con Miguel Delibes, quien le animó a “considerar la escritura como un camino posible”. Todo parece indicar que Prieto Miguel le hizo caso a Delibes para bien de su camino y de la literatura.

¿Qué es el proyecto literario Antagonista Eterno?

Antagonista Eterno es más que un proyecto literario. Es una identidad creativa que nace desde la propia obra, no desde su exposición pública. Cuando publiqué la primera edición de El sistema 11, el 15 de diciembre de 2020, decidí permanecer completamente al margen. Nunca fui una persona afín a las redes sociales, y durante años solo autoricé que se publicara sobre la novela, pero yo no ocupé ningún espacio visible. El libro existía, pero yo no. Era importante que la obra respirara por sí misma, sin la interferencia constante de la figura del autor. Sin embargo, Antagonista Eterno ya estaba presente desde el origen. En esa primera edición, bajo el título, aparece como una presencia silenciosa, casi como un fantasma. Y también figura formalmente registrado en la página de derechos, protegido con su correspondiente copyright. No fue una creación posterior. Fue un reconocimiento posterior. Porque en realidad, siempre había estado ahí. Durante años, permaneció en ese lugar invisible, formando parte de la esencia del proyecto, sin necesidad de manifestarse públicamente. Hasta que, hace aproximadamente siete meses, por una serie de circunstancias que no fueron planificadas, sentí la necesidad de asumir ese espacio y darle continuidad. No como una estrategia, sino como una consecuencia natural de lo que la obra ya contenía.

Decidí entonces hacerme cargo de mis propias redes sociales, sin intermediarios, y convertirlas en una extensión honesta del universo literario que había nacido tiempo atrás. No para promocionar una figura, sino para acompañar una obra que había comenzado en silencio. Antagonista Eterno no es un pseudónimo. Es el nombre de una conciencia literaria que existía antes de ser vista. Porque hay cosas que no se crean el día que aparecen. Solo el día que dejan de esconderse.

¿Amador Prieto Miguel viene a decir algo distinto en el panorama literario?

No me considero alguien que venga a ocupar un lugar ni a competir con nadie. Esa es mi libertad. No le debo nada a ninguna expectativa. Solo escribo desde la necesidad de ser honesto con lo que veo y con lo que siento. Si algo resulta distinto, no es porque haya querido ser distinto. Es simplemente porque nunca intenté ser otra cosa que yo mismo. Antagonista Eterno no podría existir sin Amador Prieto y al revés. Estoy profundamente agradecido por el apoyo recibido. En los últimos meses, más de 200.000 personas han decidido quedarse cerca de mi humilde voz en Instagram. No puedo hacer esta entrevista sin enviarles mi respeto y mi abrazo, porque sin ellas, todo esto no tendría sentido.

El sistema 11 es una novela, pero sobre todo es una pregunta abierta sobre el poder, el tiempo y las estructuras que operan más allá de lo visible”

¿Qué es El sistema 11?

El sistema 11 es una novela, pero sobre todo es una pregunta abierta sobre el poder, el tiempo y las estructuras que operan más allá de lo visible. La escribí en 2019, en silencio, sin saber si algún día saldría de ese espacio privado donde nacen las ideas que todavía no tienen forma. Con el paso de los años, algunos lectores han encontrado en sus páginas elementos que les resultan inquietantemente familiares. No porque el libro pretenda predecir nada, sino porque observa patrones. Y cuando uno observa los patrones con suficiente atención, empieza a comprender que la realidad no siempre es tan caótica como parece.

El título mismo no es casual. El número 11 ha estado presente en muchos de los momentos más simbólicos de nuestra historia reciente. Está ahí, visible, repetido, pero rara vez cuestionado. La novela no afirma. Solo señala. Y deja que sea el lector quien decida qué significa. Para mí, El sistema 11 sigue siendo lo mismo que fue el primer día: una forma de mirar el tablero desde fuera. No para decirle a nadie qué pensar, sino para recordar que, a veces, lo más importante no es lo que vemos sino lo que nunca nos hemos detenido a mirar. La gente me pregunta mucho por cómo podía adelantar años antes que Donald Trump volviera a ser presidente de los Estados unidos cuando en aquella época estaba fuera de política y en procesos judiciales. ¿La respuesta? Simulaciones, eso es El sistema 11.

¿El tablero del poder global es democrático?

Nunca me he considerado una persona apolítica. De hecho, hace tiempo escribí una frase que resume bien mi postura: no soy apolítico, soy apolíticos. No es un rechazo a la política, sino una forma de observarla desde fuera de sus etiquetas, sin sentirme parte de ningún bando concreto. En El sistema 11, el poder no se presenta como algo simple ni superficial. Hay una imagen simbólica en la novela donde los políticos aparecen como figuras visibles dentro de una estructura mucho más amplia. No son el origen del poder, sino su expresión más visible. Como ocurre en muchos sistemas, lo que vemos no siempre es lo que sostiene todo lo demás. No escribí esa idea desde el enfado ni desde la crítica directa, sino desde la observación. Siempre me ha interesado entender por qué el mundo funciona como funciona, y por qué ciertas dinámicas se repiten independientemente de quién ocupe los cargos visibles. No tengo respuestas absolutas, ni pretendo convencer a nadie. Solo invito a mirar con calma. Porque a veces, cuando uno deja de mirar únicamente las piezas y empieza a observar el tablero completo, la percepción cambia por sí sola. En la novela trato de explicar esa visión, de ahí la portada. La pirámide.

Tu primera novela, El sistema 11, lleva dos ediciones en poco tiempo. ¿Cómo se logra esto siendo un autor independiente?

No lo veo como un logro personal, sino como algo que simplemente ha sucedido. La novela no nació dentro de una estructura, ni de una estrategia, ni de una planificación editorial. Nació desde la independencia absoluta, sin deberle nada a nadie. Quizá precisamente por eso ha podido encontrar su lugar. Porque no responde a ninguna expectativa externa. No intenta encajar. Existe tal y como fue concebida. Ser un autor independiente no es una dificultad. Es una forma de libertad. Nadie te dice qué escribir, qué suavizar o qué evitar. Nadie puede intervenir en lo esencial. La segunda edición no representa un éxito en el sentido tradicional. Representa algo más sencillo: que una obra escrita desde el silencio ha conseguido, poco a poco, ser encontrada.

Vayamos al inicio. ¿Cómo nace su gusto por la literatura?

No recuerdo haber decidido leer. Simplemente estaba ahí desde muy pequeño. Con tres o cuatro años ya sentía una atracción difícil de explicar. No era una obligación. Era una necesidad silenciosa. De niño me escapaba a la biblioteca San Nicolás, en Valladolid. Aquel lugar era inmenso para mí. No iba a buscar libros infantiles. Me atraían los libros que leían los adultos, aunque muchas veces no los entendiera completamente. Sentía que allí había algo importante. Como el número de préstamos era limitado, empecé a ir también a otras bibliotecas más pequeñas. No lo hacía por disciplina, sino por algo más instintivo. Necesitaba seguir leyendo, seguir acercándome a ese territorio desconocido que aún no sabía nombrar. Con el tiempo entendí que aquello tenía un nombre sencillo: conocimiento. Pero en aquel momento no lo sabía. Solo sabía que lo necesitaba.

¿Cree que la literatura puede cambiar algo?

Creo que la literatura es la madre de la cultura. Todo lo que somos hoy, en gran parte, nació primero como una idea escrita en algún lugar. No hace falta nombrar libros concretos para saber que algunos cambiaron el rumbo y el destino del mundo. No lo hicieron con ruido, sino en silencio, llegando a la mente adecuada en el momento adecuado. Yo no aspiro a cambiar nada. Me basta con escribir con honestidad. Lo demás no le pertenece al autor, le pertenece al lector. Siempre he pensado que no es lo que escribes lo que marca la diferencia, sino la mirada de quien lee. Ahí es donde ocurre todo. Ahí es donde algo puede cambiar. Ahí es donde, a veces, nace la magia, y si yo lo logro con una sola persona a mí me merece la pena.

El sistema 11 Amador Prieto Miguel Letrame 374 páginas 18 €
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