Los Premios Princesa de Asturias andan empeñados de un tiempo a esta parte en destrozar a los Nobel por goleada en su apartado de letras o literatura. Ya lo han logrado anteriormente con otros insignes premiados con los que la Academia Sueca se ha hecho la ídem sin que se le moviera una pestaña. Pero el gol por la escuadra que la Fundación Princesa de Asturias le ha metido en esta ocasión a los insignes herederos del espíritu de Alfred Nobel ha sido antológico, mundialista valga la coyuntura del calendario. Julian Barnes es, hoy por hoy, sin discusión el escritor vivo que personifica la excelencia y la elegancia en el raro arte de la escritura y la novelesca. No tiene par ni parangón, el de Leicester (80 años cumplidos el pasado enero) representa desde hace ya muchos años en el mundo de las letras el gentleman sin discusión, la elegancia de la escritura excelsa, el encantador de géneros literarios, que salta de uno a otro como un saltimbanqui en una feria de variedades. El británico es, en definitiva, un escritor diferente, un novelista que te ofrece algo más siempre, nunca falto de un humor tan elegante y distinguido como su prosa, que huye de alharacas sin fundamento y va sin miramientos al meollo del asunto siempre.
El gol por la escuadra de la Fundación Princesa de Asturias a la Academia Nobel tiene un nombre propio como autora, porque la candidatura ce Barnes ha sido propuesta por Socorro Suárez Lafuente, catedrática emérita de la Universidad de Oviedo. De ella, y por supuesto también del resto del jurado, ha sido el mérito de reconocer al fin a un escritor que hace muy poco decidió despedirse de este proceloso mundo de la ficción literaria como mejor sabe: escribiendo una novela que es mucho más que una novela, más que un ensaño y más que la suma de varios géneros literarios a la vez. Así es Barnes. Y lo hace en silencio, sin sacar pecho por ello, más bien haciendo del humor una bandera y de la ironía un escudo.
En esta edición, concurrían al galardón de las Letras 37 candidaturas de 24 nacionalidades diferentes. Las primeras palabras del galardonado han sido de agradecimiento, y lo ha hecho con la finura con la que nos tiene acostumbrados en sus novelas: “Estoy encantado de recibir el premio. La valía de un premio siempre reside en la calidad de quienes lo han recibido anteriormente, y me siento sumamente honrado de unirme a este listado”.
El jurado del galardón ha estado presidido por Santiago Muñoz Machado e integrado María Sheila Cremaschi, María Dueñas Vinuesa, Marcos Giralt Torrente, Raquel Lanseros Sánchez, Lola Larumbe Doral, Antonio Lucas Herrero, Inés Martín Rodrigo, Sergio del Molino Molina, Berta Piñán Suárez, Marisol Schulz Manaut, Sergio Vila-Sanjuán Robert, Jorge Volpi Escalante y Fernando Rodríguez Lafuente como secretario.
Una interminable lista de obras maestras
Julian Patrick Barnes estudió Lenguas Modernas en el Colegio Magdalen de Oxford. Más tarde trabajó durante tres años como lexicógrafo para el diccionario Oxford y como crítico literario, de televisión y redactor del New Statesman y del Sunday Times. Ha sido columnista de The Observer y de The New Yorker. Calificado por sus novelas e historias cortas como posmodernista y considerado una de las mayores revelaciones de la narrativa inglesa de las últimas décadas, Barnes publicó su primer libro, Metroland (1980) (Metrolandia, 1989) —Premio Somerset Maugham 1981—, y dos años después Before She Met Me (1982) (Antes de conocernos, 2006). En 1984 fue finalista del Premio Booker con su tercera novela, Flaubert’s Parrot (El loro de Flaubert, 1986), que obtuvo el Premio Geoffrey Faber Memorial y el Premio Médicis; y lo fue de nuevo en 1998 con England, England (Inglaterra, Inglaterra, 1999) y en 2005 con Arthur & George (2005). En 1986 publicó Staring at the Sun (Mirando al sol, 1987), en 1989 A History of the World in 10½ Chapters (Una historia del mundo en 10 capítulos y medio, 1990), en 1991 Talking It Over, en 2000 su continuación, Love, etc. (Hablando del asunto, 1993; Amor, etcétera, 2001), y en 1992 The Porcupine (El puercoespín, 1994). En 2011 ganó finalmente el Premio Booker por The Sense of an Ending (El sentido de un final, 2012). The Noise of Time (2016) (El ruido del tiempo, 2016), The Only Story (2018) (La única historia, 2019) y Elizabeth Finch (2022) (mismo título en español, 2023) son tres de sus últimas obras publicadas.
Barnes ha escrito también novela policíaca, bajo el pseudónimo de Dan Kavanagh: Duffy (1980) (mismo título en español, 2016), Fiddle City (1981), Putting the Boot In (1985) (Con las botas puestas, 1993) y Going to the Dogs (1987). Además, ha publicado libros de relatos cortos: Cross Channel (1996) (Al otro lado del Canal, 1997), The Lemon Table (2004) (La mesa limón, 2007) y Pulse (2011) (Pulso, 2017). Otras obras suyas son: Letters from London (1995), los libros de ensayos Something to Declare (2002), Through the Window (2012) y Keeping an Eye Open: Essays on Art (2015) (Con los ojos bien abiertos: ensayos sobre arte, 2018), The Pedant in the Kitchen (2003) (El perfeccionista en la cocina, 2006) y Changing My Mind (Mis cambios de opinión, 2025), y los de memorias Nothing to be Frightened Of (2008) (Nada que temer, 2010), Levels of Life (2013) (Niveles de vida, 2014) y Departure(s) (Despedidas, 2026), con la que ha anunciado su despedida de la literatura. Es autor, además, de la biografía de Samuel Jean de Pozzi The Man in the Red Coat (2019) (El hombre de la bata roja, 2021).
Comprometido con los derechos humanos, participa en las organizaciones Freedom from Torture y Dignity in Dying. Además de los reconocimientos ya citados, en 2021 se le concedió el Premio Jerusalén y ha recibido, entre otros, el E. M. Forster de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras (1986), el Femina étranger por Hablando del asunto (Francia, 1992), el Estatal de Austria de Literatura Europea (2004) y el Premio David Cohen de Literatura (Reino Unido, 2011). Es Caballero de las Artes y las Letras de Francia (2004).
El acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebra tradicionalmente en el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por los Reyes de España, acompañados por la Princesa de Asturias y la Infanta doña Sofía.
Cada Premio Princesa de Asturias está dotado con una escultura de Joan Miró — símbolo representativo del galardón—, un diploma acreditativo, una insignia y la cantidad en metálico de cincuenta mil euros.