Estoy sentado en la última fila de la platea de la maravillosa Cátedra Mayor del Ateneo de Madrid. Es martes, 3 marzo, y la sala está llena. Fundamentalmente de poetas.
-Si ahora cayese un misil iraní desaparecería lo más florido y brillante de la poesía española contemporánea -dice alguien desde el escenario, y todos reímos (pero bajito, por si acaso).
Estoy en la última fila, porque un asunto inesperado de última hora ha trastocado mis planes y tendré que irme a las ocho menos cuarto como muy tarde. Son las siete.
Estamos allí reunidos porque Hiperión, ha publicado LA HORA MÚLTIPLE de Jesús Hilario Tundidor acompañado por un “homenaje sonoro” de cien poetas leyendo sus versos.

Abre el acto Joaquín Pérez Azaústre, que cuenta cómo conoció al vate de Zamora y cómo volvió a encontrárselo en una piscina donde tuvo ocasión de conocer por boca del propio Tundidor que había sido campeón de España de natación en la modalidad de espalda. Es una anécdota maravillosa y espero que Joaquín la convierta en un cuento, o relato, para disfrute de todos sus lectores (así se lo he pedido en un mensaje de guasap; y por eso yo no voy a “intentar” contarla aquí).
Hay músicos en directo, se proyecta un vídeo que repasa la vida de Jesús Hilario Tundidor…, y a continuación, empiezan a subir poetas al escenario, veo a los cinco primeros. Conozco sólo a tres: Juan Carlos Mestre, Luis Alberto de Cuenca, y Rafael Soler (Isla Grande), que es quien me ha convocado el acto, y siempre que me llama Isla Grande, yo acudo; aunque a veces no pueda quedarme hasta el final, como sucedió el 3 de marzo de 2026. Sin embargo agradezco muchísimo el delicioso ratito que estuve allí, en la última fila (para luego salir sin molestar a nadie) de la Cátedra Mayor.
El Ateneo de Madrid. La poesía…
Siempre me gusta decir que nadie escribe poesía, ni siquiera en estos tiempos, por dinero, para ganar dinero.

Gracias.
Una maravilla. Un diez. Excelsior.