La muestra que “ha tenido muchas evoluciones y revoluciones”, como señala su comisaria Adina Kamien-Kadzan, funde ambos movimientos “como dos olas que se cubren la una y la otra, que comparten temáticas conjuntas”. De hecho, Tusquets ha valorado como “un acierto de los comisarios” que la exposición se haya organizado por sesiones temáticas, distinguidas por colores, y no por cronologías ni autores.El recorrido se divide en cinco ámbitos y recorre algunos de los temas referentes del surrealismo y el dadaísmo como el cuerpo femenino, el azar o el movimiento. Cada ámbito se ha titulado de una manera muy atractiva: Yuxtaposiciones maravillosas, El automatismo y su evolución, Biomorfismo y metamorfismo, Ilusión y paisaje onírico y Deseo: musa y abuso, situado este último en lo que fue la sacristía del Palacio.
Se trata de “difuminar las fronteras de la vida entre el arte y la vida cotidiana”, ha asegurado la comisaria. Por ejemplo, el tema del movimiento puede contemplarse en Rueda de bicicleta de Duchamp, creada en 1913, cuatro años antes que la popular La fuente del artista. “Quería mostrar el movimiento, coger estos elementos –a partir de la rueda en sí, la sombra y el espacio– para crear la chispa del movimiento”, ha informado Kamien-Kadzan.Otras piezas que forman parte de ese recorrido son las de Hannah Höch, “una de las primeras artistas que combinó hombres y mujeres y jugó con la cuestión de género”, Man Ray con su escultura Lo que nos falta a todos, que es ese sueño inalcanzable que todos echamos de menos o El enigma de Isidore Ducasse. También destacan Main Ray (1935) de Man Ray, el Ensayo surrealista (1934) de Dalí, símbolo del paso del tiempo o El castillo de los Pirineos (1959), de Magritte, obra en la que se aprecia una roca gigantesca flotando en el aire con un castillo encima.
Tusquets, que fue amigo personal y colaborador de Dalí en la recreación de la sala Mae West y en la réplica de la instalación de 1200 sacos de carbón en homenaje a Duchamp, ha afirmado que “a pesar de la dificultad del espacio, que es laberíntico, funciona y funciona bien”. Además la sala llega con una curiosa novedad: “Hay una cámara que filma el espacio, que era la idea original del pintor. En Figueras está prohibido por la cantidad de gente que va, pero me parecía una gran pena. Aquí la experiencia va a ser mejor”.Esta es la segunda exposición de estas características que se organiza fuera de Israel, la primera fue en Bolonia. En ambas el espacio ha jugado un papel tan fundamental, que parecen dos muestras diferentes, ha explicado Iole Siena, directora de Arthemisia y organizadora del evento.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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