También aseguró que “pretende morir con las botas puestas”, ya que sigue trabajando diariamente y que, por eso, la mayoría de las obras expuestas son de reciente creación: “Voy a seguir hasta el final, sigo trabajando a diario y con la misma preocupación de cada día: termino una pieza y empiezo otra”.La exposición comienza con La reina negra, de 1952, una de sus primera escultura, que ahora exhibe junto a las últimas, hechas 65 años después. Caso de las dos versiones de su aeróvoro, realizadas en 2015 y 2016, y El viento, de 2015, las tres en hierro forjado, al igual que El Quijote, de 2007.
Para Chirino, “el ritmo del yunque en la fragua es muy musical. Hay algo misterioso, demiúrgico en el proceso de trabajo. Los antiguos herreros fueron grandes representantes de la tribu”, declaró en una entrevista para ABC. Mientras que la espiral sigue siendo para él ese “gesto inquietante de origen oscuro, referente mítico que emerge de la memoria de civilizaciones, hoy olvidadas, pero que se convierte en enseña de la antigua patria de estos pueblos y razas, quedando como legado misterioso para la interpretación y conocimiento de su historia”.Podemos ver también en la muestra la pieza Sueño de la música, una guitarra cubista con la que el escultor pretende homenajear al que fue su primer instrumento artístico. “Me apasiona tanto o más que las artes plásticas y podría decir que la música es mi alimento terrestre: yo empecé a expresarme a través de ella”, resaltó.
Otra obra emblemática es Alfaguara. Un arco para el mundo II, una escultura de diez metros de longitud realizada en 2005, y que pretende ser un sentido recuerdo a las víctimas del atentado del 11-M en la estación de Atocha. “Aquella tragedia supuso una sacudida muy grande. Es curioso que la manipulación que hubo con ese tema es un mal recuerdo para toda la vida y solo con el paso del tiempo pudimos entenderlo todo mejor”, lamentó el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980.La alusión a Finisterre está relacionada con la filosofía de La Odisea y con una vuelta a la eterna pregunta metódica sobre la existencia del artista. “Inspirado en Ulises como hombre moderno, yo también me pregunto hacia dónde va este viaje. Uno siempre se plantea quién es, de dónde viene y qué es lo que ha hecho”, aseguró el artista. También anunció el que será su próximo gran proyecto: una fusión entre el arte del hierro y la música, en el teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria.
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