Plantea a continuación la sinopsis. Se trata de resumir el desarrollo de los acontecimientos principales, desde el inicio hasta el fin. Y define los elementos clave de tu narración: el punto de partida o desde dónde comenzarás a contar tu historia. El conflicto o núcleo de la narración: el protagonista debe superar una serie de dificultades para lograr su objetivo. Y el desenlace o consecuencia de las acciones que hemos desarrollado a lo largo del conflicto.Diseña ahora la hoja de ruta que seguirá tu novela. Hablamos de la trama o escaleta, es decir, de la secuencia de acontecimientos que se van sucediendo a lo largo del relato. ¿Y para crear tensión? Muy sencillo. Para eso están los puntos de giro o momentos decisivos, de cambio, en tu historia.Pero tu novela no puede empezar sin narrador. Recuerda que la efectividad de una historia y su credibilidad dependen muy directamente de quién la narre y cómo lo haga. Básicamente existen tres. El narrador omnisciente, que es el más común. Te permitirá abarcar todos los escenarios y personajes, saber lo que piensa cada uno de ellos y hasta dar tu opinión. El narrador-testigo, que es el que se encuentra próximo a los hechos que narra, sin ser el protagonista. Y si escoges el narrador protagonista estarás ante una novela autobiográfica.
Los personajes deben ser fieles a las crónicas y coherentes con su época. Se suelen mezclar con otros de ficción. Mientras que los secundarios cumplen varias funciones. Ayudan a que el protagonista se desarrolle y muestran aspectos de la sociedad. Los personajes accesorios sirven para llenar escenas y reforzar la ambientación. Han de hablar con un lenguaje neutro, es decir, ni arcaico ni excesivamente moderno, aunque incorporando vocabulario y expresiones de la época.Importante: rechaza aquellas descripciones y explicaciones que no aporten datos significativos ni contribuyan a hacer avanzar la trama y a definir los personajes. A nadie le gusta encontrarse con un libro de historia en mitad de una novela o tener que ir saltándose cada dos por tres la vulgar paja.Por último, cuida el arranque de tu novela. Si quieres que enganche desde la primera página debes generar expectativas, fijar el tono de la historia, presentar la situación o los personajes e informar sobre el narrador. El lector ha de saber qué clase de narración le espera y, al mismo tiempo, debe sentirse impulsado a seguir leyendo. Mantén la tensión narrativa a lo largo del relato, generando suspense, curiosidad o sorpresa. Dosifica la información que le das al lector. Y concluye tu novela, bien creando vínculos con el inicio, bien resolviéndola tras un inesperado vuelco de la acción.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.