La seguridad de la UE se cimenta en acuerdos

Por qué la seguridad europea no pasa por comprar más armas, que además no se controla del todo, sino por tejer acuerdos que nos protejan

28 de Enero de 2026
Actualizado a las 14:00h
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Acuerdos Union Europea India
Antonio Costas, Narendra Damodardas Modi y Ursula von der Leyen | Foto: Comisión Europea

En tiempos de titulares inflamables y miedo en garrafón, la tentación es armarse “hasta los dientes” y llamar a eso soberanía. Pero si las armas llegan con manual, llave y permiso de uso de terceros, la soberanía es prestada.El amigo americano no deja pegar ni un tiro de escopeta en defensa de la soberanía de Ceuta y Melilla, y menos usar “su” material (aunque se le haya pagado). Hay que recordar también que eso se paga restándolo de las pensiones, de los hospitales y de las escuelas. Y también de la Justicia.

La alternativa sensata, y más barata a medio plazo, se llama entente: pactos, reglas, mecanismos de ayuda mutua y protección civil que disuaden, gestionan crisis y evitan que un susto se convierta en guerra. Y eso la UE lo lleva haciendo desde que se firmó el primero de los tres Tratados allá por 1951.

Paradoja del “compramos, luego mandamos”

Los gobiernos europeos están comprando sistemas punteros, pero aceptando las condiciones que los acompañan. Las normas ITAR de EE. UU. obligan a que cualquier uso en acciones de guerra, reexportación, cambio de uso o de destino de material de origen estadounidense requiera consentimiento escrito previo del Departamento de Estado (véase el formulario DSP-83). Es decir, se paga, se opera… pero no se decide. Es la letra pequeña del hardware que hipoteca: poder político encapsulado en licencias.

Si se llama soberanía a lo que depende del correo electrónico de un regulador externo, Europa se está contando un cuento. El reaseguro real no es acopiar hierro, sino ampliar la red de acuerdos que reduce riesgos y que sí controla la UE.

Y eso, Europa ya lo inventó. La cláusula de asistencia mutua del artículo 42.7 del TUE obliga a los Estados miembros a ayudarse por todos los medios a su alcance ante una agresión armada. No sustituye a la OTAN; la complementa con un compromiso jurídico-político propio. Más aún: el Mecanismo de Protección Civil de la UE (rescEU) coordina y pre-posiciona capacidades comunes contra incendios, inundaciones, pandemias o riesgos CBRN. Entente es esto: solidaridad operativa que evita convertir cada crisis en sálvese-quien-pueda. Gracias a eso, la UE ha sido el primer aportador económico cuando pasó la DANA valenciana.

Ejemplo pequeño que explica lo grande:

Liechtenstein no tiene ejército desde 1868. No es una errata: el Principado disolvió su fuerza permanente hace más de siglo y medio. Su Constitución prevé el recurso a la población solo “en caso de necesidad”, pero la normalidad diaria descansa en una policía nacional eficiente, leyes compartidas y cooperación con los vecinos. La seguridad, allí, es un sistema, no un desfile.

En 2007 tuvo una de las invasiones más amables del mundo, 170 soldados suizos entraron por error bajo la lluvia unos kilómetros (vaya, medio Liechtenstein) en territorio liechtensteiniano durante un ejercicio nocturno. Vaduz se enteró oficialmente porque Berna llamó para disculparse. Respuesta también oficial: “Ni siquiera nos dimos cuenta”. Cuando el perímetro mental es de confianza, el incidente es un chiste, no un casus belli.

Liechtenstein y Suiza mantienen desde 1923 una unión aduanera y ésta se integra dentro de la Unión a través de la EFTA, junto con Noruega e Islandia; Berna puede representar a Vaduz en tratados comerciales y consulares y su fuerza aérea gestiona la soberanía del espacio aéreo compartido. Cuando hay cumbre en Ginebra, las restricciones aéreas cubren también el cielo de Liechtenstein: coordinación, no épica. Además pertenece al Espacio Económico Europeo (EEE) del que Suiza no forma parte; luego Liechtenstein es la voz de Suiza en el EEE.

Y es que un país sin ejército puede dormir razonablemente seguro si multiplica acuerdos y minimiza conflictos. No se trata de copiar a Vaduz, ya que la UE no es un principado alpino, pero sí aprender su truco: la seguridad se cocina con vecindad, reglas y coordinación, no con testosterona geopolítica. Y si no, existen otros ejemplos como Costa Rica, Islandia, Mauricio, Mónaco o Panamá. Como puede verse, lugares de renta baja y violencia en las calles.

Europa en cinco decisiones prácticas

  1. Blindar lo común europeo. Profundizar y ejercitar el 42.7 TUE con planes bilaterales y multilaterales ya escritos (quién aporta qué, en cuánto tiempo, para qué escenarios convencionales, híbridos o cibernéticos). Ensayar no es postureo: es lo que convierte un artículo en capacidad real.
  2. Protección civil a escala continental. Acelerar rescEU: flotas contra incendios, stockpiles médicos, evacuación aeromédica, material para emergencias energéticas. La mayoría absoluta de “amenazas a la seguridad” que golpean hoy son desastres y ciberataques, no columnas acorazadas. Responder juntos ahorra vidas y dinero.
  3. Interoperabilidad bajo nuestras reglas. Donde se compre fuera, cláusulas de soberanía operativa: acceso a código, mantenimiento en territorio europeo, centros de reprogramación propios, y compromisos de reexportación pactados ex-ante. Lo contrario es alquilar poder de fuego.
  4. Diplomacia de vecindad 24/7. Recuperar espacios de medidas de confianza y prevención de crisis (OSCE, canales técnicos, notificación de ejercicios, líneas rojas). La entente es aburrida, pero nos lleva 75 años funcionando.
  5. Seguridad económica = seguridad nacional. Energía, chips, datos y puertos importan tanto como los misiles. La entente también es regulatoria: reglas comunes que fortalezcan cadenas críticas y eviten chantajes

Ni laUE, ni la paz la quieren quienes dicen

  • “Sin músculo no hay disuasión.” Cierto: capacidad hace falta. Pero llamar “capacidad” a comprar sistemas llave en mano con veto externo es autoengaño. La disuasión creíble suma lo propio y lo compartido: industria europea donde duela y entente para todo lo demás.
  • “La entente no detiene tanques.” Tampoco los para un contrato con limitaciones de uso y autorización previa. La entente reduce la probabilidad de que salgan los tanques y mejora la respuesta colectiva si salen. La UE ha demostrado  que integrar intereses pacifica la geografía.
  • “Somos diferentes a Liechtenstein[1].” Por supuesto. Por eso no se trata de desarme, sino de jerarquía: primero redes y reglas, y luego las capacidades militares que sí controlas. La lección alpina no es el tamaño, es la diplomacia preventiva y persistente

India: Lo grande que da razón a lo pequeño

Un ejemplo paradigmático es el Acuerdo de Libre Comercio (ALC) de India con la Unión Europea. Para ello, la India aprobó la Ley de Protección de Datos Personales Digitales de 2023 (DPDP Act). Esta legislación es un pilar fundamental, ya que la UE exige que sus socios comerciales garanticen un "nivel de protección adecuado" para los datos de sus ciudadanos antes de permitir flujos de datos sin restricciones.

Eso ha permitido a UE e India reforzar su Asociación Estratégica en las siguientes áreas:

  • Seguridad en el Indo-Pacífico: La UE necesita que las rutas comerciales del Índico sean seguras para su influencia y productos, y para ello India es el gendarme regional.
  • Interoperabilidad: Se están firmando acuerdos para que los sistemas de defensa puedan “colaborar” y "entenderse" (intercambio de datos militares tácticos), algo que sería imposible sin una ley de protección de datos robusta.

Ahora que el matonismo parece estar en alza, armarse a crédito político de terceros es parecer fuerte. Construir entente es serlo: porque anuda alianzas verificables, activa cláusulas de ayuda, comparte riesgos y profesionaliza la gestión de crisis. En un mundo áspero, y con un aliado principal que, legítimamente, protege sus intereses, que no son los nuestros (ni europeos, ni españoles), la apuesta inteligente no es un carrito de compra infinito. Lo inteligente es tener una arquitectura de acuerdos e intereses donde Europa manda en lo suyo y si ha de pelear, no pelea sola. Liechtenstein lo entendió a su escala en 1868; la UE ha dado un ejemplo con India y todo lo que se anunciará en los próximos meses.

[1]Liechtenstein ostenta otro récord histórico: En 1866, enviaron a 80 hombres a vigilar la frontera italiana durante la guerra austro-prusiana ya que eran aliados de los austríacos y los italianos o los prusianos podían invadirlos. Se dedicaron a beber vino y ver pasar las nubes. Cuando la guerra terminó, regresaron 81. Se habían hecho tan amigos de un oficial italiano que el tipo decidió irse a vivir con ellos. Es el único ejército de la historia que volvió de una guerra con más soldados de los que envió al frente.

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