Así se forra Trump mientras la subida de precios se come los sueldos

Trump perdonó aranceles a Vietnam a cambio de hoteles de lujo y campos de golf para su empresa

20 de Abril de 2026
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Trump subida precios
Donald Trump utilizó una de sus propiedades para una cumbre con la UE | Foto: The White House

La frontera entre el poder público y el lucro personal se ha desvanecido definitivamente durante el segundo mandato de Donald Trump. El reciente registro de cinco nuevas marcas comerciales en Vietnam por parte de la Organización Trump no es solo un movimiento empresarial, es el síntoma de una metástasis de la corrupción política que ha convertido la Casa Blanca en una oficina de ventas al mejor postor extranjero. Mientras los ciudadanos de todo el mundo lidian con la incertidumbre económica y la inflación, la familia presidencial expande su imperio inmobiliario y de servicios mediante la firma DTTM Operations LLC, solicitando derechos exclusivos para nombres como Trump International Vietnam o Trump Residences Vietnam.

Este despliegue comercial en el sudeste asiático revela un conflicto de intereses sistémico que amenaza la integridad de la política exterior de los Estados Unidos. El proyecto de mil quinientos millones de dólares que incluye hoteles de lujo y campos de golf es el resultado de una perturbadora simbiosis entre el holding de la familia Trump y el gobierno vietnamita. Resulta intolerable que un ejecutivo extranjero, en este caso el primer ministro Phạm Minh Chính, se comprometa a acelerar un megaproyecto privado de la familia presidencial mientras negocia tratados comerciales internacionales. La ética pública queda reducida a cenizas cuando se descubre que un gobierno local en Vietnam ha destinado fondos públicos para reubicar a residentes locales, despejando el camino para los beneficios inmobiliarios del mandatario estadounidense.

La historia se repite con una impunidad alarmante. Durante su primer mandato, Trump ya acumuló decenas de marcas registradas de potencias como China y la Unión Europea, rompiendo cada una de sus promesas de castidad comercial. El patrón de comportamiento es descaradamente transaccional: el alivio de aranceles comerciales a Vietnam, que originalmente afrontaba gravámenes del cuarenta y seis por ciento, parece estar estrechamente vinculado a las facilidades burocráticas y financieras otorgadas a los negocios personales de la Organización Trump. Es un modelo de gobernanza donde la soberanía nacional y la balanza comercial se utilizan como moneda de cambio para engrosar el patrimonio de una sola familia, permitiendo que gobiernos extranjeros compren influencia a través de licencias y proyectos de construcción.

El grado de contaminación institucional es ya global. Con veinticuatro proyectos bajo la marca Trump en construcción en todo el mundo, las propiedades del presidente se han transformado en embajadas de facto para el lobismo extranjero. Solo en el primer año de este segundo mandato, representantes de veintiuna naciones han desfilado por sus propiedades, patrocinando eventos que inyectan liquidez directa en las arcas presidenciales. Esta arquitectura de la corrupción garantiza que cada decisión de política exterior, desde la imposición de sanciones hasta la firma de acuerdos energéticos, esté bajo sospecha. El enriquecimiento personal desde el Despacho Oval ya no es una anomalía, sino el eje central de una administración que ha normalizado el uso del cargo público para consolidar una oligarquía familiar sin precedentes en la historia moderna.

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