¿Está doctrina del shock detrás de los disturbios de Barcelona?

Los Mossos investigan las convocatorias anónimas que precedieron a los saqueos de Barcelona, mientras Bilbao trata de esclarecer los altercados tras la cancelación de la visita de Vito Quiles

28 de Octubre de 2026
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Disturbios gratuitos el día 24 en Barcelona
Disturbios gratuitos el día 24 en Barcelona

Los incendios, los escaparates rotos y los enfrentamientos con la policía han convertido las calles de Barcelona y Bilbao en el centro de un debate que va más allá de los daños materiales. ¿Quién convoca a los jóvenes? ¿Existe una organización detrás de los perfiles anónimos que difunden mensajes en las redes? ¿Pueden repetirse los disturbios en otras ciudades? Y, sobre todo, ¿quién puede aprovechar el miedo que generan estas imágenes?

Los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza investigan unos hechos que tienen contextos diferentes. En Barcelona, la violencia siguió a una convocatoria anónima difundida en redes sociales bajo la etiqueta Blocus. En Bilbao, los altercados se produjeron después de las movilizaciones contra la prevista visita del comunicador de extrema derecha Vito Quiles a la Universidad de Deusto, finalmente cancelada por motivos de seguridad.

La proximidad temporal de ambos episodios alimenta las preguntas sobre una posible conexión. Sin embargo, hasta ahora no se han presentado pruebas públicas que acrediten una dirección común ni la participación de un Gobierno extranjero. Es una hipótesis que puede investigarse, pero que no debe darse por cierta antes de conocer sus fundamentos.

Barcelona: de TikTok a los saqueos

Los disturbios del sábado 24 de octubre dejaron incendios, mobiliario urbano destruido, enfrentamientos con los Mossos y establecimientos saqueados en el centro de Barcelona. El balance de detenidos ascendió posteriormente a 130 personas, según informó EFE el lunes. Entre los arrestados había numerosos menores de edad. 

La convocatoria había circulado a través de perfiles anónimos de TikTok que remitían a grupos de Telegram y WhatsApp. Algunos mensajes decían inspirarse en las protestas de estudiantes franceses y hablaban de la defensa de la educación. Pero en otros espacios se daban instrucciones para acudir con el rostro cubierto y se alentaban los ataques a comercios. 

Los Mossos tratan ahora de identificar a quienes difundieron las convocatorias. La consejera catalana de Interior, Núria Parlon, anunció que la policía solicitaría autorización judicial para rastrear su origen y recabar información de las plataformas utilizadas.

La investigación periodística ya ha aportado algunos indicios. Maldita.es detectó al menos una decena de perfiles que fueron creados o cambiaron de nombre entre el 18 y el 20 de octubre y que compartían carteles de concentraciones en distintas ciudades. Algunas cuentas se seguían o comentaban entre sí. Newtral, por su parte, identificó más de una veintena de perfiles que dirigían a los usuarios hacia canales de mensajería. 

Estos datos apuntan a una coordinación digital que debe esclarecerse. Queda por saber quién controlaba cada cuenta, si sus administradores actuaban bajo una dirección única o si distintos grupos replicaron una misma convocatoria aprovechando su difusión.

Bilbao, un detonante distinto

En Bilbao, los incidentes llegaron el lunes 26 de octubre tras una jornada de movilizaciones contra la presencia de Quiles en la Universidad de Deusto. Aunque la visita fue cancelada, después se registraron incendios de contenedores y vehículos, daños en comercios y enfrentamientos con agentes en distintas zonas de la ciudad.

El balance difundido a partir de la información del Departamento vasco de Seguridad fue de 19 personas detenidas, once de ellas menores, además de otras tres investigadas. El consejero Bingen Zupiria condenó los hechos y reclamó que se investigara la posible participación de grupos extremistas.

Una cuestión pendiente es si algunos participantes pudieron sentirse atraídos por las imágenes de Barcelona o imitar determinadas conductas. Pero esa posibilidad no acredita, por sí sola, una conexión organizativa. Tampoco permite identificar a todas las personas que participaron en las movilizaciones contra Quiles con quienes cometieron actos violentos.

La hipótesis extranjera necesita pruebas

La expansión de mensajes entre ciudades y países ha abierto la puerta a especulaciones sobre una posible operación de desestabilización. El riesgo de que actores extranjeros exploten las redes sociales para aumentar la polarización es una cuestión que merece atención. Otra cosa es afirmar que hayan organizado estos disturbios.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, señaló el 26 de octubre que en ese momento no constaban injerencias de agitadores rusos en los altercados de Barcelona, aunque recordó que la investigación seguía abierta. 

Una atribución de ese alcance exigiría identificar a los responsables de las cuentas, reconstruir sus comunicaciones y acreditar, en su caso, financiación, instrucciones o vínculos con agentes de un Estado. El anonimato, la coincidencia de carteles o la circulación internacional de vídeos pueden justificar una pesquisa, pero no bastan para demostrar quién está detrás.

También hay que distinguir entre organizar unos disturbios y aprovecharlos después. Una cuenta interesada en extender el miedo puede difundir o manipular imágenes de violencia sin haber participado en su preparación.

Nuevas convocatorias y el riesgo de imitación

La inquietud aumenta por los llamamientos que circulan para el sábado 31 de octubre. Verificadores han localizado carteles y mensajes referidos a varias ciudades españolas y europeas, algunos asociados a Halloween y acompañados de imágenes de calles en llamas.

Sin embargo, el alcance de estas convocatorias es incierto. Newtral ha señalado que algunas presentan discrepancias sobre lugares y horarios. Además, no todos los llamamientos anteriores se materializaron: la convocatoria de Madrid del 24 de octubre no tuvo una repercusión comparable a la de Barcelona.

Eso no elimina el riesgo de nuevos incidentes. Las imágenes de saqueos pueden estimular la imitación, especialmente cuando circulan en grupos que presentan la violencia como un desafío o una forma de obtener notoriedad. Pero un cartel viral tampoco demuestra que vaya a producirse una movilización masiva.

Naomi Klein y la oportunidad que ofrece una crisis

La situación plantea una pregunta que conecta con la obra de la escritora Naomi Klein: ¿qué ocurre después de que el miedo se instala en la sociedad?

En La doctrina del shock, publicada en 2007, Klein sostiene que determinadas élites políticas y económicas han aprovechado guerras, catástrofes y crisis para impulsar medidas que, en circunstancias normales, encontrarían una resistencia mayor. Su análisis se centra especialmente en reformas económicas como privatizaciones, recortes y desregulación. 

La autora no sostiene que toda crisis haya sido provocada necesariamente por quienes se benefician de ella. Su tesis permite examinar cómo una situación traumática puede ser utilizada posteriormente para alterar las prioridades políticas y reducir la capacidad de reacción social.

Aplicada a los disturbios, esa perspectiva invita a vigilar si las imágenes se emplean para reclamar restricciones generales al derecho de manifestación, criminalizar a colectivos enteros o presentar medidas permanentes como una respuesta urgente a hechos que aún se investigan. También obliga a observar si se difunden informaciones falsas o exageradas para transformar episodios concretos en la imagen de un país fuera de control.

La violencia debe investigarse y sus responsables responder por ella. Al mismo tiempo, la respuesta pública exige separar las pruebas de las sospechas y proteger las libertades que también pueden quedar dañadas cuando el miedo sustituye al análisis. Entre los interrogantes que dejan Barcelona y Bilbao hay dos que todavía esperan respuesta: quién impulsó realmente las convocatorias y quién intentará sacar partido de sus consecuencias.

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