El precio del diésel obliga a elevar a 20 céntimos la rebaja fiscal del gasóleo

El gasóleo se encareció un 15,7% interanual y activa automáticamente la máxima rebaja prevista por el Gobierno. El alivio llega con el diésel en 1,86 euros y la inflación en el 4,3%

03 de Septiembre de 2026
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El precio del diésel obliga a elevar a 20 céntimos la rebaja fiscal del gasóleo

La rebaja fiscal del gasóleo será finalmente de 20 céntimos por litro durante septiembre, cuatro veces más de los cinco céntimos previstos inicialmente. El Gobierno no ha tenido que aprobar una nueva modificación. Ha bastado con que el precio del diésel superase el límite fijado en las medidas aprobadas para amortiguar las consecuencias económicas de la guerra en Irán.

Y lo ha superado por poco, pero lo suficiente. El gasóleo se encareció en julio un 15,7% respecto al mismo mes del año anterior, frente al 15% establecido para recuperar la bonificación máxima.

Con la gasolina ocurre algo diferente. Su incremento interanual fue del 7,3% y seguirá, por tanto, el calendario previsto para retirar progresivamente las ayudas. Durante septiembre mantendrá una rebaja de cinco céntimos por litro.

El sistema se diseñó precisamente para esto, reducir la ayuda cuando los precios se moderan y recuperarla si vuelven a tensionarse. Que el descuento del gasóleo haya pasado de cinco a veinte céntimos dice bastante sobre lo ocurrido durante las últimas semanas.

El diésel vuelve a pesar en el bolsillo

El precio medio del litro de gasóleo se situó la última semana en 1,861 euros, después de otro incremento del 1,8%. Los carburantes acumulan ya ocho semanas consecutivas de subidas y el diésel se encuentra en máximos desde mediados de abril.

Desde que decayó la rebaja del IVA al 10% a comienzos de julio, su precio ha aumentado más de un 23,7%. La gasolina, con un precio medio de 1,723 euros por litro, acumula una subida del 19,8%.

Llevado a un depósito corriente, se entiende mejor. Llenar 50 litros de diésel ronda actualmente los 93 euros. Una rebaja de veinte céntimos supone diez euros sobre esa cantidad de combustible, mientras que con los cinco céntimos previstos inicialmente el alivio habría sido de 2,50 euros.

No todos los conductores tienen, además, el mismo margen para reaccionar ante una subida del combustible. Quien dispone de metro, tren o autobuses frecuentes puede reducir el uso del coche. Esa posibilidad es bastante menor para un trabajador que recorre cada día decenas de kilómetros, un autónomo que necesita su vehículo o una familia que vive en un municipio donde el transporte público apenas ofrece alternativas. En buena parte de la España rural, el coche no es un gasto del que resulte sencillo prescindir

El combustible empuja de nuevo los precios

La subida de los carburantes empieza a notarse también fuera de las estaciones de servicio. El IPC adelantado de agosto sitúa la inflación interanual en el 4,3%, siete décimas por encima del 3,6% registrado en julio y en su nivel más elevado desde febrero de 2023.

El INE atribuye buena parte del repunte al encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales. También han influido los alimentos, cuyos precios descendieron menos que en agosto del año pasado.

Economía calcula que las medidas puestas en marcha para responder a las consecuencias de la guerra en Irán han rebajado alrededor de un punto la inflación media de los últimos meses y amortiguado más del 60% de la subida provocada por el impacto exterior.

La factura del combustible, sin embargo, no acaba en el depósito de un coche. El transporte de mercancías también paga gasóleo y ese coste forma parte de la cadena que lleva un producto desde su origen hasta una tienda. Cuanto más se prolonguen los precios elevados de la energía, más difícil será evitar que una parte termine llegando a otros bienes y servicios.

De ahí la importancia de contener una subida que afecta especialmente a quienes tienen menos posibilidades de modificar sus hábitos. Una familia puede aplazar una compra o reducir determinados gastos, pero resulta mucho más complicado dejar de desplazarse al trabajo.

La rebaja fiscal de veinte céntimos permitirá amortiguar parte de ese coste durante septiembre. No hará que llenar el depósito vuelva a ser barato ni puede aislar a España de un mercado energético condicionado por un conflicto internacional, pero sí evita que todo el incremento recaiga directamente sobre consumidores y empresas.

El dato definitivo del IPC de agosto se conocerá el 15 de septiembre y permitirá comprobar con mayor precisión cuánto han pesado los carburantes en el repunte de la inflación.

Hasta entonces, las gasolineras ofrecen una referencia bastante más inmediata. Ocho semanas de subidas y un litro de diésel en 1,86 euros explican por qué una ayuda que iba camino de desaparecer ha tenido que volver a su nivel máximo.

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