Vox lleva semanas describiendo la crisis de Ceuta como la confirmación de prácticamente todas sus tesis políticas, pero sus propios números cuentan una historia bastante menos cómoda. Según publica El Confidencial, las encuestas internas realizadas por el partido a mediados de agosto detectan una subida del PSOE, fundamentalmente a costa de Sumar, y advierten de que Pedro Sánchez conserva posibilidades de volver a formar Gobierno en 2027.
De acuerdo con la información del citado medio, Vox se mueve alrededor del 17% y considera decisivo conservar ese nivel. Sus análisis internos calculan que una caída hasta el 14% o el 15% podría alterar el reparto provincial de escaños lo suficiente para favorecer al PSOE. «Hay mucha euforia, pero esto no está hecho, ni mucho menos», admiten fuentes de la formación citadas por El Confidencial.
Los sondeos públicos más recientes ayudan a entender esa euforia. Sigma Dos situaba a Vox a finales de agosto en el 17,9%, con 61 diputados, y otros estudios lo mantienen también alrededor del 17%. Son cifras muy superiores al 12,4% que obtuvo en las elecciones generales de 2023 y que, en los escenarios publicados actualmente, permitirían una mayoría amplia junto al PP.
Pero las elecciones españolas no se deciden únicamente sumando porcentajes nacionales. El reparto provincial y la ley D'Hondt pueden convertir unos pocos puntos de diferencia en pérdidas relevantes de escaños, especialmente para una tercera fuerza. Ahí estaría, según la información publicada, una de las preocupaciones que manejan internamente en Vox.
Fuera de esos análisis, Abascal ofrece pocas señales de preocupación. El líder de Vox ha convertido Ceuta en el centro de su ofensiva contra Sánchez y ha reclamado al PP sus votos para activar el artículo 102 de la Constitución y exigir responsabilidades penales al presidente por una supuesta «traición» relacionada con la crisis migratoria. Vox no dispone por sí solo de los diputados necesarios para poner en marcha ese procedimiento.
El miedo a Vox también puede dar votos al PSOE
Existe otro dato en los análisis internos publicados por El Confidencial que resulta todavía más incómodo para Abascal. La posibilidad de que Vox entre en un futuro Gobierno junto al PP estaría favoreciendo una concentración del voto progresista alrededor del PSOE, percibido por una parte de ese electorado como la opción con más posibilidades de impedir una mayoría de las derechas.
El crecimiento de Vox tendría así un efecto que no siempre aparece reflejado cuando se analizan los sondeos únicamente por bloques. Cuanto más probable parezca la entrada de Abascal en un Gobierno, mayor puede ser también el incentivo para movilizar a electores de izquierdas que ahora dudan entre distintas opciones o permanecen en la abstención.
Nada permite dar por hecho que vaya a ocurrir. Los sondeos publicados durante agosto ofrecen ahora mismo una ventaja clara a PP y Vox. Sigma Dos otorgaba conjuntamente 204 escaños a ambos partidos y otras encuestas mantienen también al bloque por encima de la mayoría absoluta. Pero queda más de un año para unas elecciones generales si Sánchez cumple su intención de agotar la legislatura y la fotografía actual difícilmente será idéntica cuando se abran las urnas.
Según la información publicada, Vox considera especialmente importante conservar el entorno del 17% que le atribuyen actualmente distintos estudios. Su preocupación no estaría tanto en el escenario que dibujan hoy las encuestas como en lo que puede ocurrir si pierde unos puntos en aquellas provincias donde cada escaño depende de márgenes mucho más estrechos.
Abascal sube todavía más el volumen
La estrategia pública, entretanto, no parece encaminada a moderar el perfil del partido. Abascal abrió el curso político acusando directamente a Sánchez de perpetrar una «traición» contra España por su actuación ante la crisis de Ceuta. También reclamó suspender el Tratado de Amistad con Marruecos, sostuvo que Rabat desarrolla una «guerra híbrida» contra nuestro país y volvió a pedir que el Congreso active el artículo 102 de la Constitución para exigir responsabilidades penales al presidente.
Su propuesta migratoria incluye deportaciones, la construcción de un muro fronterizo y la utilización de la Armada. El endurecimiento del discurso coincide con el mejor momento demoscópico de Vox desde hace años y parece dirigido a conservar precisamente a ese electorado que ha permitido al partido acercarse de nuevo al 18%.
Hasta ahora la estrategia le está funcionando. Vox ha recuperado buena parte del terreno perdido desde las generales de 2023 y ha conseguido situar la inmigración entre los asuntos centrales de la confrontación política. El problema puede aparecer cuando la entrada de Abascal en el Gobierno deje de percibirse como una hipótesis remota.
El resultado dependerá también de la capacidad del PSOE para recuperar a votantes que se han alejado hacia la abstención o hacia otras fuerzas de izquierda, algo que ninguna encuesta puede dar por resuelto con más de un año por delante. Sánchez ya demostró en 2023 que una campaña planteada alrededor del riesgo de un Gobierno de PP y Vox podía movilizar a una parte del electorado progresista cuando las encuestas anticipaban una derrota mucho más amplia.
Vox afronta así el nuevo curso desde una posición que hace apenas unos meses habría considerado extraordinaria. Crece, condiciona cada vez más el debate político y aparece como pieza imprescindible de una eventual mayoría de derechas. Sus propios sondeos, sin embargo, aconsejan bastante más prudencia que su discurso público.
Según las fuentes de la formación política de ultraderecha citadas por El Confidencial, dentro del partido lo resumen de una forma mucho menos rotunda que Abascal cuando habla desde la tribuna: «Hay mucha euforia, pero esto no está hecho, ni mucho menos».
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