Hay momentos en los que la cultura abandona el escenario simbólico y entra en el espacio público con claridad moral. Más de doscientas figuras de la cultura, el pensamiento y la sociedad civil han firmado un manifiesto contra la guerra en Oriente Próximo que reclama detener los bombardeos y abrir una salida política al conflicto. El texto, respaldado ya por más de 1.500 firmantes, llama a la ciudadanía a movilizarse este sábado en más de 150 ciudades.
El mundo de la cultura ha decidido volver a levantar la voz frente a la guerra. En España existe una larga tradición de intervención cívica de artistas, escritores y pensadores cuando la política internacional entra en territorios de violencia abierta. Esta vez la alarma surge ante la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán y el riesgo evidente de que el conflicto termine ampliándose a toda la región. El manifiesto firmado por más de doscientas personalidades rechaza “tajantemente” los ataques militares y advierte de que suponen una grave amenaza para la estabilidad internacional.
Entre los primeros firmantes aparecen nombres muy diversos de la cultura española. El actor Luis Tosar, el cantautor Joan Manuel Serrat, la escritora Rosa Montero, el actor y director Sergio Peris-Mencheta, el pintor Antonio López o el jurista Baltasar Garzón.
La lista incluye también a cineastas como Marcel Barrena o Jaione Camborda, periodistas como Julia Otero o Almudena Ariza, músicos como Miguel Ríos o Soledad Giménez y figuras del ámbito social y sindical. El texto ha sido respaldado por más de 1.500 firmantes, una cifra que refleja hasta qué punto la preocupación por la escalada militar ha trascendido el debate estrictamente político.
La cultura como conciencia pública
El manifiesto combina dos ideas que no siempre aparecen juntas en el debate internacional. Por un lado, condena con claridad el carácter represivo del régimen iraní y la violencia ejercida contra su propia población. Por otro, rechaza con la misma firmeza los bombardeos y la lógica de guerra que se ha impuesto en la región.
La posición es clara: ninguna forma de autoritarismo justifica una escalada militar que ponga en riesgo a millones de personas. El texto expresa además un respaldo explícito al pueblo iraní y, de forma especial, a las mujeres que llevan años protagonizando movilizaciones por la libertad y la igualdad. La idea que atraviesa el manifiesto es sencilla: el futuro político de Irán debe decidirlo su propia sociedad, no una guerra impuesta desde fuera.
La iniciativa no se queda en una declaración simbólica. Los firmantes llaman a salir a la calle este sábado en más de 150 ciudades para exigir el fin de los bombardeos y reclamar una salida diplomática al conflicto. En Madrid, la convocatoria tendrá lugar en la plaza Juan Goytisolo, junto al Museo Reina Sofía, un espacio que ya ha sido escenario en otras ocasiones de movilizaciones culturales por la paz.
Una tradición que vuelve
España ha vivido momentos similares en otras etapas de su historia reciente. La movilización cultural contra la guerra de Irak o las protestas internacionales frente a distintos conflictos bélicos han dejado una huella profunda en el país. Cada generación parece enfrentarse a su propio momento de alarma moral.
En este caso, la preocupación se dirige a una guerra que amenaza con desestabilizar una de las regiones más sensibles del planeta y con extender sus consecuencias mucho más allá de Oriente Próximo.
La presencia de artistas, escritores, periodistas o juristas en este tipo de iniciativas responde a una convicción que atraviesa el manifiesto: la cultura no es solo un espacio de creación, también es un espacio de responsabilidad cívica. Cuando las decisiones políticas empujan hacia la violencia, la palabra pública de quienes forman parte de la vida cultural adquiere una dimensión distinta.