Los 40 millones que se esfumaron en patinete

Cuatro años después de que unos hombres elegantemente vestidos destrozaran a martillazos las vitrinas de una de las ferias de arte más exclusivas del mundo, la policía europea busca a cuatro serbios y una mujer

05 de Noviembre de 2026
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40 millones robo diamantes

Hay atracos que parecen sacados del cine. Y luego está el de Maastricht, donde los ladrones se llevaron unos 40 millones de euros en joyas y escaparon en patinetes eléctricos. Cuatro años después, la policía tiene cinco nombres, fotografías, posibles domicilios y hasta pistas procedentes de comunicaciones cifradas. Lo que no tiene son detenidos.

El 29 de octubre de 2026, las autoridades neerlandesas decidieron jugar su última carta pública: colocar a cinco ciudadanos serbios en la lista de los fugitivos más buscados de Europa. Europol difundió la noticia al día siguiente.

La investigación documental realizada para Diario Sabemos, a partir de los expedientes publicados por la policía neerlandesa, Europol y EU Most Wanted, permite reconstruir una historia bastante más interesante que la simple publicación de cinco fotografías.

Porque lo verdaderamente sorprendente no es que cuatro individuos consiguieran llevarse una fortuna delante de numerosos visitantes. Lo sorprendente es que, cuatro años después, las autoridades crean saber quiénes son y dónde podrían encontrarse, pero sigan esperando a que alguno tenga la ocurrencia de cruzar una frontera.

Traje, gorra, martillo y cuarenta millones

El 28 de junio de 2022, alrededor de las once y media de la mañana, la European Fine Art Fair (TEFAF) de Maastricht vivió uno de los episodios más escandalosos de su historia. La feria, un templo internacional del arte y la alta joyería, recibía a coleccionistas, comerciantes y visitantes acostumbrados a contemplar piezas cuyo precio puede superar el presupuesto anual de alguna pequeña administración. En medio de aquel refinamiento aparecieron cuatro hombres vestidos con elegancia, gorras y una estética que recordaba a los protagonistas de Peaky Blinders. No pretendían comprar nada.

Uno de ellos sacó un martillo y comenzó a golpear las vitrinas del establecimiento del joyero londinense Symbolic & Chase. Otros amenazaron a los presentes con armas de fuego. En cuestión de instantes, las joyas cambiaron de manos. El botín, según las fichas oficiales europeas de búsqueda, alcanzó un valor aproximado de 40 millones de euros.

La huida también tuvo su particular sentido del humor criminal: los asaltantes escaparon utilizando patinetes eléctricos y otros vehículos. Ni un espectacular coche deportivo ni un helicóptero esperando en la azotea. Patinetes. La movilidad sostenible también tiene sus aplicaciones menos recomendables. Afortunadamente, nadie resultó herido.

Cinco nombres que Europa ya no quiere mantener en secreto

Durante más de cuatro años, la investigación avanzó entre grabaciones, pruebas forenses, vehículos de alquiler, movimientos internacionales y solicitudes de cooperación policial.

Ahora, la Fiscalía de Limburgo y la policía neerlandesa han hecho públicos los nombres de las cinco personas a las que consideran presuntamente vinculadas con el golpe: Aleksandar Cenic, de 50 años; Aleksandar Stojiljkovic, también de 50; Dusko Dimitrijevic, de 50; Bratislav Stojanovic, de 41; y Ninoslava Jovic, de 41 años. Todos tienen nacionalidad serbia.

Las fichas oficiales distinguen sus presuntos papeles. Mientras los cuatro hombres son buscados por su supuesta participación directa en el atraco, Jovic aparece señalada por una presunta función facilitadora. No consta que la mujer estuviera rompiendo vitrinas con los asaltantes. Es una precisión importante: figurar en una lista de fugitivos no equivale a estar condenado. Los cinco están siendo buscados en el marco de una investigación penal, y su culpabilidad deberá determinarse judicialmente. Pero las autoridades han decidido que la reserva de identidad ha dejado de resultar útil. Desde abril de 2026 ya estaban señalados internacionalmente. Ahora sus fotografías y nombres circulan por toda Europa.

Tres diamantes, tres continentes y demasiadas preguntas

Uno de los aspectos más llamativos del expediente es el recorrido de parte de las joyas sustraídas. La investigación ha permitido localizar tres diamantes relacionados con el botín. Uno apareció en Israel, otro en Hong Kong y un tercero fue localizado en Botswana a comienzos de 2026. Tres lugares separados por miles de kilómetros y unidos por unas piedras preciosas que salieron de una vitrina de Maastricht.

La dispersión geográfica plantea interrogantes evidentes sobre la circulación internacional de las joyas robadas. Sin embargo, los documentos oficiales consultados no permiten identificar a todos sus intermediarios ni reconstruir íntegramente su recorrido. Que un diamante aparezca en Botswana no demuestra, por sí mismo, quién lo llevó allí. La investigación necesita algo más que un mapa con flechas para establecer responsabilidades.

La policía también reconstruyó parte de la logística del desplazamiento. En sus antecedentes públicos aparecen coches alquilados en Alemania y Bélgica, vehículos posteriormente recuperados, rutas por distintos países y testimonios de personas relacionadas con su devolución. No estamos ante una desaparición sin pistas. El problema parece encontrarse en el tramo que separa conocer a los sospechosos de conseguir ponerlos a disposición judicial.

Un atraco que podría haber empezado dos años antes

Aquí aparece uno de los hallazgos más inquietantes de las últimas comunicaciones oficiales. Europol sostiene que, en marzo de 2020, ya se había producido una tentativa de robo contra la misma feria de Maastricht. Y al menos uno de los cinco sospechosos actuales estaría vinculado con aquella tentativa.

La pista procede de Sky ECC, un servicio de mensajería cifrada intervenido por las autoridades policiales en 2021, cuyos datos siguen aportando información a investigaciones criminales. Este detalle cambia la perspectiva del caso.

El golpe de 2022 podría no haber sido una improvisación espectacular, sino una operación relacionada con antecedentes de planificación anteriores. Naturalmente, la existencia de aquella tentativa no demuestra que todos los sospechosos participaran en ella ni que ambos episodios respondieran a una misma organización. Es precisamente lo que debería esclarecer la investigación. Pero resulta difícil ignorar la coincidencia: la misma feria, una tentativa anterior y una pista digital que emerge años después del robo consumado.

El muro serbio: saber dónde están no significa poder detenerlos

La policía neerlandesa cree que los cinco sospechosos podrían encontrarse en Serbia, particularmente en la ciudad de Niš o en los alrededores de Belgrado. Y aquí la historia deja de parecer una película de atracadores para convertirse en una cuestión de cooperación judicial internacional.

Según explican las propias autoridades neerlandesas, el principal obstáculo es que Serbia no entrega a sus nacionales en las circunstancias de este caso. Por ello, esperan que alguno de los buscados viaje a otro país donde pueda practicarse una detención. Es decir, la investigación policial habría conseguido avanzar hasta identificar personas, obtener imágenes, establecer posibles lugares de residencia y reunir información internacional. Sin embargo, la captura sigue sin materializarse.

Europa dispone de mecanismos sofisticados de cooperación policial, bases de datos, comunicaciones internacionales y equipos especializados. Pero nada de eso convierte automáticamente una sospecha en una detención practicable fuera de su territorio. Los ladrones, quienesquiera que finalmente resulten ser, necesitaron apenas unos minutos para ejecutar el robo. Los investigadores llevan más de cuatro años intentando cerrar el círculo.

Veinte mil euros por la pista que falta

La Fiscalía neerlandesa ofrece una recompensa de 20.000 euros por información que permita detener a alguno de los sospechosos. La cifra contrasta inevitablemente con los aproximadamente 40 millones de euros en joyas sustraídas. No porque la recompensa tenga que guardar proporción con el botín, sino porque ilustra la situación: después de años de trabajo, cooperación internacional y millones de datos analizados, una información aparentemente pequeña podría resultar decisiva.

La policía busca especialmente datos verificables sobre los desplazamientos de los fugitivos. Europol recomienda que nadie intente acercarse a ellos y que cualquier información sea transmitida mediante los canales oficiales. La historia tiene todavía demasiadas preguntas pendientes. ¿Dónde terminó el grueso de las joyas? ¿Qué personas intervinieron en su eventual circulación? ¿Qué relación exacta existió entre la tentativa de 2020 y el golpe de 2022? ¿Cuándo podrán comparecer los sospechosos ante un tribunal?

A día de hoy, las autoridades no han anunciado ninguna detención de estos cinco buscados. Y ahí está la verdadera paradoja del caso Maastricht: los diamantes han conseguido viajar por medio mundo, mientras quienes son buscados por su desaparición podrían estar evitando precisamente hacer lo mismo. Al final, la policía no parece necesitar otro martillo, otra cámara ni otro titular espectacular. Necesita que una pista permita transformar cinco nombres en cinco comparecencias judiciales. Porque cuarenta millones de euros pueden desaparecer en unos minutos. Recuperar las joyas, detener a los sospechosos y esclarecer judicialmente quién fue responsable exige bastante más tiempo. Y, por ahora, la película continúa sin desenlace

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