La carrera por la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo suma un nuevo candidato. Perú ha presentado al excanciller Javier González-Olaechea, que competirá con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo española, Yolanda Díaz, y con el actual responsable del organismo, el togolés Gilbert F. Houngbo, que aspira a un segundo mandato.
La elección se celebrará el próximo 16 de noviembre mediante votación secreta del Consejo de Administración de la OIT. Antes, el 23 de septiembre, los candidatos participarán en un encuentro público para presentar sus propuestas y el 9 de noviembre serán escuchados en sesiones privadas. Quien resulte elegido asumirá el cargo el 1 de octubre de 2027 para un mandato de cinco años.
González-Olaechea llega a la competición con experiencia tanto política como dentro de la propia organización. Además de haber ejercido como ministro de Exteriores de Perú, fue alto funcionario de la OIT y ha desempeñado responsabilidades en diferentes departamentos de la Administración peruana. Su programa, denominado Una vida digna en la Era Disruptiva, plantea adaptar el organismo a los cambios provocados por la inteligencia artificial, la automatización, las plataformas digitales y la transición ambiental.
Entre sus propuestas figura reforzar las normas laborales, extender la protección social a trabajadores autónomos, informales y de plataformas y modernizar el diálogo tripartito entre gobiernos, empresarios y sindicatos. También plantea mejorar la capacidad de investigación y anticipación de la OIT y vincular su gestión a objetivos e indicadores concretos.
Díaz apuesta por un suelo universal de derechos
La candidatura española presenta un perfil especialmente centrado en reforzar la capacidad de la OIT para proteger los derechos laborales ante las transformaciones del mercado de trabajo. Díaz formalizó su candidatura el pasado 7 de agosto con un programa cuyo proyecto principal es la creación de una Carta Global de Derechos Laborales, concebida como un convenio internacional que establezca unas garantías mínimas para los trabajadores de los 187 Estados miembros.
La ministra plantea además cinco grandes áreas de actuación, entre ellas las transiciones digital y climática, el trabajo decente y la protección social, la igualdad de género y la competencia empresarial justa. Su propuesta concede también un papel central al diálogo social, un terreno en el que Díaz puede presentar como aval la experiencia acumulada durante su etapa al frente del Ministerio de Trabajo, con reformas relevantes negociadas entre Gobierno, sindicatos y empresarios. El Ejecutivo español cifra en una treintena los acuerdos alcanzados durante este periodo.
La elección llega además en un momento delicado para la organización, afectada por una importante crisis financiera derivada, entre otros factores, del impago de contribuciones de varios Estados. La OIT estudia actualmente un ajuste de plantilla para reducir costes, al tiempo que Houngbo intenta obtener el respaldo de Estados Unidos para su reelección.
Díaz plantea precisamente recuperar el peso político y normativo de una institución que considera amenazada por una progresiva pérdida de influencia frente a otros organismos multilaterales. Su propuesta pretende combinar la reorganización financiera con el mantenimiento de la función histórica de la OIT como garante internacional del trabajo decente.
La vicepresidenta afrontará así una competición con perfiles diferentes y una elección que se decidirá entre representantes de gobiernos, organizaciones empresariales y sindicatos. Si consigue imponerse, se convertiría en la primera persona española y en la primera mujer en dirigir la OIT desde su fundación en 1919, un elemento que añade relevancia internacional a una candidatura que España ha decidido situar entre sus principales apuestas diplomáticas para este año.
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