Viajar en avión por Europa cambiará durante los próximos meses. La Unión Europea ha culminado la reforma de las normas que regulan los derechos de los pasajeros aéreos, un proceso que se ha prolongado durante años, no exento de polémicas por la presión de las aerolíneas sobre los europarlamentarios, y que modifica aspectos tan habituales para los viajeros como el equipaje de mano, los retrasos, las cancelaciones, los reembolsos o la asignación de asientos.
El nuevo marco sustituirá al actual Reglamento 261/2004, vigente desde hace más de dos décadas y pretende adaptar los derechos a un mercado en el que han ganado peso las compañías de bajo coste, la contratación por internet y los servicios adicionales que se cobran durante el proceso de compra. En este contexto, desde Europa los impulsores de la modificación han perseguido que los viajeros cuenten con más transparencia al comprar el billete, mayor protección ante determinadas incidencias y procedimientos más sencillos para reclamar. Una vez publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea, el BOE comunitario, la reforma entrará en vigor previsiblemente en 2027 en un plazo no mayor a 12 meses.
Si bien la nueva normativa aborda varias aspectos del servicio aeroportuario para los aviones con destino y salida desde el continente europeo, uno de los cambios que más afectará al bolsillo de los viajeros tiene que ver con el equipaje de mano. Tras fuertes presiones de las grandes aerolíneas que operan en Europa, el lobby aeronáutico se ha salido con la suya y ha conseguido que Bruselas no les obligue a ofrecer gratuitamente una maleta de cabina y abre la puerta a su arancelamiento. En resumen, la mochila o pequeño objeto personal seguirá siendo gratuito, pero la maleta de cabina que se coloca en el compartimento superior podrá seguir teniendo un precio adicional. La principal novedad será que el consumidor deberá conocer desde el principio cuánto cuesta el vuelo con ese equipaje incluido.
Sin embargo, lo que para las asociaciones de consumidores como OCU y FACUA ya vienen denunciando hace tiempo es un retroceso en derechos de los pasajeros, la nueva normativa pretende garantizar que el consumidor conozca desde el primer momento cuánto cuesta realmente viajar con equipaje.
De esta manera, las autoridades europeas buscan cortar de lleno con un a practica que llevan desarrollando sobre todo las compañías low cost del sector: en los grandes portales de buscadores de vuelos siempre aparecen primeras por ser supuestamente las tarifas más bajas y más convenientes. Sin embargo, este orden tiene trampa: solo es referido a la tarifa básica sin incluir la maleta de mano. Al sumar el coste adicional por llevarla en cabina, en la mayoría de los casos, los pasajeros se encuentran que superan ampliamente las tarifas de las aerolíneas tradicionales. Así cuando entre en vigor el nuevo reglamento europeo, la publicidad fraudulenta de tarifas tendrá los días contados.
La polémica maleta de mano
Aunque desde la Comisión Europea y el Parlamento Europeo hayan cedido al lobby de las aerolíneas con respecto a la maleta de mano, también han querido revertir la situación que, de alguna manera, engañaba a los pasajeros a la hora de adquirir un vuelo en Internet con tarifas que no eran reales. De esta manera, a partir de ahora las aerolíneas deberán mostrar inicialmente un precio que incluya el equipaje de mano correspondiente, aunque posteriormente podrán ofrece una opción más barata a los pasajeros que decidan viajar sin esa pieza. El objetivo es que los viajeros puedan comparar las ofertas de las distintas compañías de forma más transparente.
En cualquier caso, los pasajeros seguirán teniendo derecho a llevar gratuitamente un objeto personal de hasta 40 × 30 × 15 centímetros, que deberá poder colocarse debajo del asiento delantero. La reforma, por tanto, no convierte automáticamente en gratuita la típica maleta de cabina que se coloca en el compartimento superior.
Sin duda, esta medida de obligado cumplimiento para todas las aerolíneas que operen en territorio europeo, tendrá especial incidencia en aquellas de bajo coste, donde hasta ahora, el precio anunciado inicialmente suele corresponder a la tarifa que únicamente permite transportar una pequeña mochila o bolso, situación que les permitía siempre aparecer en las primeras posiciones de búsqueda.
Sin cambios en las indemnizaciones
Una de las grandes batallas durante la negociación de la reforma estaba relacionada con las compensaciones económicas. El mantenimiento del umbral de tres horas supone una victoria para el Parlamento Europeo, que durante la negociación se enfrentó a la pretensión de la patronal de las aerolíneas de ampliarlo a un mínimo de cuatro horas.
Finalmente, y fracasado el intento, los pasajeros conservarán uno de los derechos más importantes del actual sistema: el derecho a indemnización cuando llegan a su destino con un retraso de al menos tres horas, siempre que el retraso no se deba a circunstancias extraordinarias como pueden ser catástrofes naturales, conflictos bélicos, atentados terroristas,etc.
A pesar del contexto inflacionario de los últimos años, las cantidades indemnizatorias se mantienen tal como hace 20 años en función de la distancia: 250 euros para vuelos de hasta 1.500 kilómetros, 400 euros para vuelos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros y 600 euros para vuelos de más de 3.500 kilómetros.
Reembolsos más rápidos y menores de 14 con su acompañante
La reforma también pretende acabar con una de las principales fuentes de frustración de los pasajeros: tener que iniciar largos trámites para recuperar el dinero de un vuelo cancelado. Cuando el viajero opte por el reembolso en lugar de un transporte alternativo, el procedimiento será más rápido y sencillo, con obligaciones más claras para las compañías.
En este sentido, las aerolíneas tendrán que informar a los pasajeros afectados sobre sus derechos y sobre la forma de solicitar las compensaciones las cuales podrán ser reclamadas durante un periodo máximo de nueve meses.
Además, en un claro golpe a las aerolíneas low cost, la UE obliga a las compañías aéreas a garantizar que los menores de 14 años puedan sentarse junto a la persona que los acompaña sin cobrar un suplemento específico por ello. Misma situación se repite a pasajeros con discapacidad o movilidad reducida y a mujeres embarazadas.
La medida pretende acabar con una práctica cada vez más habitual en las compañías de bajo coste: ofrecer durante la compra del billete la posibilidad de pagar para elegir asiento y utilizar posteriormente la separación de los miembros de una familia como incentivo para contratar ese servicio.
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