Enumerar justo ahora la sucesión de errores protagonizados por Iglesias in pectore en estos cinco años de existencia de Podemos es una tarea hueraEl movimiento surgido de aquel descontento generalizado germinado de la mayor crisis económica de la historia reciente presentó sus credenciales políticas por primera vez en las elecciones europeas de 2014. Y lo hizo con nota. A partir de ahí, el líder indiscutible de la formación, amparado por el respaldo indisoluble de la militancia, fue poniendo sus aspiraciones más y más altas, hasta casi llegar al cielo. Nunca lo tocó ni por asomo, y los resultados electorales que se iban encadenando iban aclarando dónde estaba el techo de la formación morada.En medio de una mareante marea de marcas, submarcas y corrientes más o menos rebeldes, Podemos se ha ido diluyendo como el azucarillo. Y no vale achacarlo a las machaconas e incansables campañas de la caverna mediática, que ha amagado pero nunca ha dado en la línea de flotación más que por agotamiento y hastío del contrincante. Tampoco a factores endógenos, como las nunca entendibles confluencias y su sinfín de siglas, que han acabando desquiciando y despistando a los que en un primer momento confiaron en su bonhomía y en un programa que ha pecado siempre de bisoño más que de utópico.
En su grandeza como líder de una formación que representa a 3,7 millones de españoles está el saber plegar velas y dar un paso al ladoLlegados a este punto, después de unas generales históricas, estas municipales, autonómicas y europeas de 2019 han sido la puntilla para un líder que estaba hace sólo tres días pidiendo cita en Moncloa para elegir sillón ministerial mientras servía en bandeja de plata la venganza al díscolo Más Madrid de Carmena y Errejón tras dar su apoyo explícito al ex edil de IU Carlos Sánchez Mato y su marca Madrid en pie. Los más de 40.000 sufragios del ex concejal de Economía madrileño no han superado el 5% de los sufragios para obtener representación, pero han sido decisivos para que Carmena adelante su jubilación definitiva y dé paso a un gobierno a la andaluza con extrema derecha incluida.Enumerar justo ahora la sucesión de errores protagonizados por Iglesias in pectore en estos cinco años de existencia de Podemos, en plena resaca del macrodomingo del 26-M, es una tarea huera. Este zarpazo democrático de la ciudadanía, no por previsto es menos elocuente. Se veía venir y ha llegado sin posibilidad de apelación.
Saber plegar velas
En su grandeza como líder de una formación que representa a 3,7 millones de españoles está el saber plegar velas y dar un paso al lado para que entre todos puedan otear el oscuro horizonte algo más despejado y con mayor claridad. De no hacerlo a tiempo, o sea, ahora mismo, hoy mismo si cabe, sin más dilación, la agonía se prolongará de forma cruel. Porque el problema no es que esta agonía la sufra la marca Podemos en sí como formación política, el verdadero meollo de la cuestión es que arrastre todo el sentir de la izquierda de este país hacia un abismo insondable.De nada cabe que Iglesias no salga al balcón a entonar el mea culpa y meta la cabeza bajo el ala. Hasta en el más optimista de los análisis se apunta un solo camino para su futuro como líder político indiscutible: el de la puerta de salida. Si no lo asume más pronto que tarde el suicidio colectivo será cuestión de alguna que otra consulta electoral más, no muchas más. Seguro. La gente, esa gente a la que apela, nunca engaña con su voto, que de todos es conocido que se trata de un sufragio soberano.https://youtu.be/Z3x5jzjy1UsAñadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.