Ourense elimina la ORA: el fin del aparcamiento regulado en una ciudad en transición

La supresión del servicio de estacionamiento regulado entra en vigor el 1 de enero de 2026, dejando sin empleo a nueve trabajadores y abriendo el debate sobre el modelo de movilidad urbana

02 de Enero de 2026
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parquímetros en ourense

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, cumplió el 31 de diciembre de 2025 con una de sus promesas estrella: la eliminación definitiva de la Organización de Regulación de Aparcamiento (ORA) en la ciudad. La medida, que entró en vigor ayer, 1 de enero de 2026, pone fin a décadas de estacionamiento regulado en la tercera ciudad de Galicia y genera una profunda división sobre el futuro de la movilidad urbana y las consecuencias laborales de la decisión.
 

El anuncio y su impacto inmediato

La supresión afecta a las escasas 700 plazas de zona azul que permanecían activas, una cifra muy inferior a las más de 1.000 que existían hace veinte años. A partir de ahora, los conductores podrán estacionar sin límite de tiempo y sin coste en las antiguas zonas reguladas, una medida que el Gobierno municipal justifica por la “obsolescencia del modelo” y su incapacidad para responder a las necesidades actuales de movilidad urbana.
Sin embargo, la decisión deja en la calle a nueve trabajadores de la concesionaria Doal, que gestionaba el servicio. Según denuncia la Federación de Traballadores de Mobilidade e Actividades Terciarias de la CIG en Ourense (FGMAT-CIG), únicamente el gerente mantendrá su puesto, vinculado al servicio de grúa municipal. La central sindical critica que la suspensión se haya producido sin ofrecer alternativas laborales ni soluciones sociales para los afectados.

La polémica contractual y el modelo de ciudad

La polémica se extiende al ámbito contractual. Tanto el servicio de ORA como el de grúa municipal estaban gestionados por Doal mediante concesión, lo que genera incertidumbre sobre si la empresa seguirá percibiendo el canon de explotación pese a la desaparición de la ORA. Los sindicatos advierten que esta situación podría suponer un perjuicio económico para las arcas públicas, mientras el Ayuntamiento promueve la construcción de nuevos aparcamientos subterráneos, un modelo que, según los representantes sindicales, se centra excesivamente en el vehículo privado.

El alcalde Gonzalo Pérez Jácome, líder de Democracia Ourensana y reelegido en 2023 tras un pacto con el PP, ha defendido la medida como parte de su programa electoral de 2019. Sin embargo, la oposición y los sindicatos cuestionan la falta de un plan integral de movilidad sostenible que sustituya al sistema de rotación de plazas.

Ourense se suma a Lugo, pero se aleja de las grandes ciudades

Ourense no es la primera ciudad gallega en eliminar la ORA. Lugo lleva diez años sin cobrar por aparcar en la calle tras la suspensión del servicio en julio de 2015, cuando el Ayuntamiento decidió paralizarlo tras la anulación judicial del proceso de adjudicación. A diferencia de Ourense, donde la eliminación es una decisión política deliberada, en Lugo la medida se planteó como temporal, aunque nunca se completó la prometida nueva licitación.
Esta tendencia contrasta radicalmente con la evolución en las principales ciudades españolas. Mientras Ourense y Lugo abandonan el modelo, Madrid anunció en diciembre de 2025 la mayor expansión de su Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) en la historia reciente. La capital española no solo ampliará el horario hasta las 21:00 horas y los sábados desde las 15:00, sino que extenderá los parquímetros a 22 nuevos barrios de siete distritos, incluyendo Puente de Vallecas y Moratalaz por primera vez. El plan prevé pasar de las 181.493 plazas actuales a 258.985 antes de 2035, un incremento del 42,7%.
Barcelona, por su parte, ha reforzado su aparcamiento regulado mediante la ampliación de las Zonas de Bajas Emisiones, mientras ciudades como Sevilla, Valencia, Granada, Bilbao, Cádiz, Málaga, Santiago de Compostela y Zaragoza presentan serias dificultades para encontrar estacionamiento, lo que ha disparado la demanda de plazas reguladas.
 

Un modelo en crisis: ¿obsolescencia o falta de inversión?
El Gobierno ourensano argumenta que la ORA ha perdido eficacia, pero los datos sugieren un proceso de abandono progresivo más que una obsolescencia estructural. En Ourense, las plazas reguladas han disminuido sistemáticamente hasta quedar en 700, mientras que en Madrid se gestionan casi 182.000 plazas con un sistema que combina tarifas diferenciadas para residentes y rotación.
El modelo vigente en Vigo, mantiene la ORA con tarifas trimestrales de 34€ para residentes. La XER viguesa establece límites claros de dos horas por plaza para no residentes, con tarifas que oscilan entre 0,35€ y 1,45€ según el tiempo de estacionamiento.

Perspectivas y alternativas
La eliminación de la ORA en Ourense se produce en un momento de transición urbana compleja. La ciudad acaba de estrenar una polémica peatonalización del centro y mantiene activa su Zona de Bajas Emisiones, modificando sustancialmente la forma de circular por el casco urbano.
Los sindicatos advierten que sin un sistema de rotación obligatoria, muchas plazas quedarán ocupadas de manera indefinida, dificultando el acceso a comercios y servicios. La alternativa propuesta por el alcalde (aparcamientos subterráneos) requiere inversiones millonarias y no resuelve la necesidad de rotación en superficie.

La medida, anunciada simbólicamente el último día del año, inaugura 2026 en Ourense sin parquímetros pero con incertidumbre sobre el modelo de movilidad que sustituirá a un sistema que, pese a sus defectos, garantizaba la rotación de vehículos en las zonas más concurridas de la ciudad.

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