Santiago GarcíaGarrido es el único matemático que ha acertado la predicción que la segunda olade la Covid19 sería en julio en vez de en octubre, fecha a la que se asieronmuchos gestores políticos, con la convicción que en verano se suavizarían loscontagios.
Una convicciónextendida socialmente que, como demostró Santiago al introducir en su modelovariables de México y Brasil, donde el calor no paró el contagio, carecía defundamento. La próxima predicción de Santiago es que nos confinarán a lo largo deseptiembre, si no antes, debido a nuestra irresponsabilidad individual porresistirnos a hacer la vida normal con mascarilla, manteniendo una distancia,sin aglomerarnos y aumentando nuestra higiene, más que con un gel de manos, conun económico vaporizador con agua de colonia.
El pasado sábado 25,García Garrido exponía en su Facebook que los datos aportados por comunidadesautónomas como Madrid y Cataluña no eran reales. Opinión que compartía lamédica Esther Samper en un hilo de Twitter el 17 de julio, al cuestionar cómoera posible que Madrid tuviera más hospitalizaciones por Covid que Cataluña, sien la capital, según los datos oficiales, no había casi rebrotes…
Hasta que salió a laluz el brote que propagó el Fuenlabrada en a A Coruña, que también intentaronocultar. Pero como no lo lograron, da que pensar que si la plantilla, queseguía cierto protocolo, se contagió, cuán desmadrado andaría el coronaviruspor Fuenlabrada, como luego se ha comprobado. O por el resto de la comunidad.
Tal vez nos ocultenlos datos para que ganemos confianza y pongamos en marcha el ventilador de laeconomía interna. Para que luego, cuando la situación vuelva a serinsostenible, aceptemos sumisamente reconfinarnos. El problema es que losvotantes empiezan a estar cansados de que jueguen con ellos.
La vida es una toma dedecisiones, la información es poder y casi siempre intentamos tomar la decisiónmás acertada para nuestro bienestar personal. El cerebro humano autocensuramuchas de las señales que captan los sentidos, con la excusa de crear unentorno de decisión más cómodo, más humano. ¿Han decidido los gestorespolíticos que ojos que no ven corazón que no siente?
Yo les comprendo,porque así, a través del dramatismo, es más fácil gobernar y polarizar a lapoblación. Pero, en calidad de ciudadano, echo de menos que, como incideSantiago, se nos conciencie (algo que sí está haciendo el ayuntamiento deMadrid) para aprender, entre todos, a convivir lo mejor posible con elcoronavirus a fin de evitar contagios, hospitalizaciones y fallecimientosgratuitos. Porque de las personas que están falleciendo ahora a causa del bichoen la península ibérica todos deberíamos sentirnos un poco responsables.
Con la SARS COV 2, losprimeros que ocultaron la realidad fueron los del gobierno central, que, alinicio de la pandemia, invirtieron 15 millones de euros en “publicidad” endiversos medios de comunicación, asegurándose de controlar la información queestos dieran en adelante, de que respetarían indicaciones como no sacar fotosde ataúdes.
La única foto de unparking de automóviles lleno de ataúdes que he visto fue en una columna deopinión de Alfonso Adsuara donde hablaba de la sociedad infantilizada. Quizá,si hubieran hecho una comunicación más realista, ahora la gente no se hubierarelajado tanto. Ni reaccionaría contra las recomendaciones para protegerse delcoronavirus en modo controlavirus.
La mayoría de lapoblación no conoce a nadie que o haya tenido la Covid19 o sea sospechoso dehaberlo padecido (los que no se han hecho PCR o los que no hemos llegado a iral hospital o pero tuvimos síntomas y ahora tenemos secuelas), pero lo ciertoes que podemos contagiar sin control aunque no constemos entre las cifras deingresos hospitalarios, que son las únicas que preocupan a comunidades como lade Madrid.
Como lo demuestra elhecho de haber puesto solo 182 rastreadores para una comunidad de 6 millones depersonas, ¡suena a chiste! Eso sí, por lo menos acaban de adquirir losservicios de sacerdotes de una religión para que atiendan en los hospitales¿Será que los curas curan mejor que los sanitarios? O igual pretendenasegurarnos que "de Madrid al cielo"... ¿acaso ya dan la batalla porperdida?
Echo en falta que nostomen un poco en serio, que se atrevan a tomar medidas drásticas a tiempo y queno vayamos a remolque simplemente porque ellos están más focalizados en lassiguientes elecciones. ¿Cómo pueden permitir en muchos lugares los botellones,cuando están prohibidos por ley? ¿Dónde estaba toda esa juventud desaforada haceun par de meses? ¡Ah, sí! Ocupada, creyendo que se forjaba un futuroestudiando.
Con tanto ocultismobarato, los políticos solo consiguen que la gente se polarice en su contra ycrea que esto de la Covid19 es un cuento chino para controlarla.
La paradoja del asuntoes que estas personas manifiestan que se sienten controladas por los gobiernosen redes sociales como Facebook, Instagram, Whatsapp y Twitter (la fábrica de fakenews), que son, precisamente, lasque ejercen un control absoluto sobre sus interacciones pescando datos pararentabilizarlos inmediatamente.
Pocos controles sontan adictivos como los de estas plataformas que ofrecen la oportunidad deexpresar todo lo que opina a gente tan inconsciente de que está siendo espiaday escuchada (literalmente) aunque luego alucina de cómo pueden Instagram yFacebook mostrarles publicidad de lo que hablaban por Whatsapp previamente.
A todas luces, esmucho más dañino este control que el de la obligatoriedad de mantener lasdistancias, lavarnos las manos y ponernos la mascarilla por nuestra propiaseguridad.