La libertad de prensa no está en almoneda

10 de Abril de 2020
Actualizado el 02 de julio de 2024
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La Agrupación de Periodistas de UGT exige proteger la libertad de prensa frente a la IA y la guerra
La crisis del coronavirus ha destapado la eterna lucha entre los grandes grupos mediáticos y los medios libres e independientes que no tienen ningún tipo de atadura que no vaya más allá de su propia línea editorial.En este caso no se ha tratado del reparto de los contratos publicitarios de la Administración, sino que el conflicto se ha alterado por el interés de unos pocos en controlar las ruedas de prensa tanto de los ministros y ministras como del propio presidente del Gobierno.Casi 20 medios, de distintos perfiles, pero que, en gran medida, tienen en común que no están controlados por los poderes políticos, económicos y financieros, es decir, que aún siguen manteniendo la libertad y la independencia que se espera de un medio de comunicación, enviaron una carta a la Secretaría de Estado de Comunicación oponiéndose a la estrategia que pretendían imponer las dos principales asociaciones de la prensa española: FAPE y APM.En resumen, lo que se intentó es que fuesen los grandes medios los únicos que pudiesen preguntar al presidente o a los ministros y ministras. Es decir, que asociaciones de prensa pretendían coartar, precisamente, la libertad de prensa de los medios libres e independientes.Esto es intolerable porque, aun considerando que los grandes medios y los grandes grupos de comunicación tienen el mismo derecho que los libres e independientes, sin embargo, aquéllos están sometidos a una serie de intereses que les impiden llegar a los lugares donde los que no tenemos esas áncoras sí podemos alcanzar.La libertad de prensa no está en almoneda, no es algo que se pueda comprar o vender, porque pertenece al pueblo.La Secretaría de Estado de Comunicación rechazó la propuesta de FAPE y de APM porque se quedaba muy corta y porque, además, arrinconaba a los medios independientes y libres, ya que instaba al Gobierno a que las preguntas presenciales las pudieran hacer sólo los periodistas que cubren habitualmente la información en Moncloa, es decir, los de los grandes grupos.Una propuesta tan discriminatoria no es de recibo en democracia y sí que es el reflejo del oligopolio en que quieren convertir al cuarto poder aquellos que controlan a esos grandes grupos.Precisamente, en esta crisis provocada por el COVID-19, quienes más están sufriendo la bajada de los contratos publicitarios son esos grandes grupos. Casi todos ya han anunciado ERTE que destruirán miles de puestos de trabajo. Sin embargo, en ningún caso se ha anunciado una rebaja de los importantes salarios que cobran sus directivos para que lo ahorrado por un lado sirva para mantener el trabajo y el salario de los periodistas. Lo mismo podría decirse de aquellos que cobran indirectamente de las dictaduras privadas que llegan a controlar la información que se publica.Repetimos, la libertad de prensa no está en almoneda y la decisión adoptada por la Secretaría de Estado de Comunicación es la adecuada para mantener un elemento clave para cualquier democracia.Si la información termina controlada por oligopolios controlados por los poderes económicos, empresariales y financieros, se atentará contra la libertad. Y no hay mayor corrupción que la de los medios de comunicación porque lo que se pone a la venta es, precisamente, la libertad.Hay oficios que hacen sentirse orgulloso de la vida y otros que transforman la vida en un verdadero infierno, ya sea por la propia idiosincrasia de los mismos, ya sea por la manera de llevarlos a efecto.Sin embargo, el peor de los oficios que puede ejercer un ser humano es el de traidor y hay muchos caminos para convertirse en tal cosa.Por eso, en Diario Sabemos nos enorgullecemos de nuestra libertad y de nuestra independencia, pero, sobre todo, de no traicionar estos valores que son implícitos al periodismo, porque hacerlo sería traicionar a nuestros y nuestras lectoras que lo mínimo que esperan de nosotros y de nosotras es, precisamente, el respeto a los valores y al espíritu de esta histórica cabecera.Es evidente que en los tiempos que corren ser libres e independientes tiene un coste importante para todos los que formamos parte de un proyecto que tiene la historia de su parte, pero que va haciendo historia en cada artículo que se publica.La libertad y la independencia nos cuesta a todos y a todas, a las y los redactores, a los y las directivas, a todos y todas sin excepción. Sin embargo, no vamos a renunciar a ello, no podemos renunciar a nuestra libertad ni a nuestra independencia porque hacerlo nos convertiría en traidores.La primera entidad financiera de este país nos retiró la publicidad por el trabajo que Diario Sabemos está haciendo sobre el Banco Popular. ¿Le ha servido de algo? No, seguimos publicando y creciendo, porque nosotros y nosotras continuamos en la defensa de unos valores que van más allá del sometimiento a dictaduras públicas y privadas.Habrá quien esté dispuesto a asumir ese precio. Pero vender la libertad es el peor modelo de corrupción que hay, mucho más que el político.Diario Sabemos, por esa libertad, por esa independencia, por esa ética, respetará siempre a todos los estamentos públicos del Estado. Sin embargo, también respetamos el derecho de los estamentos públicos de la sociedad, de la libertad y la voluntad de los pueblos.Por respetar no podíamos dejar de respetar el trabajo que desde la independencia, la dignidad, la ética, y la veracidad transmiten las y los redactores de Diario Sabemos desde la razón sin miedo, desde su opinión, sus conocimientos, investigación y conciencia en su derecho de publicar.Los errores son humanos. Lo humano nos diferencia de lo divino y sólo los divinos están exentos de no errar.Al pueblo sólo se le abre el camino de la libertad respetando lo que somos y cumpliendo con nuestra obligación: controlar al poder, venga de donde venga, sea cual sea y, desde luego, no poniendo nuestra libertad en almoneda.
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