Intento de agresión
Tal y como informó Diario Sabemos, el juez Fernando Presencia sufrió un intento de agresión por, según la denuncia presentada por él mismo, los abogados del fiscal de Talavera. El juez se hallaba practicando deporte en las inmediaciones del puente de Castilla la Mancha de Talavera de la Reina y puso a la altura de una persona que se hallaba sentada en un banco y que le hacía fotos. Según la denuncia, Presencia reconoció a esta persona: Francisco Javier González de Rivera, uno de los abogados del Fiscal de Talavera.Sin embargo, no era el único presente allí que tenía relación con los denunciados por Presencia ya que «en el otro carril de la calzada y a la misma altura se encontraba un vehículo con placas […] pertenece y conducido por Ángel Demetrio de la Cruz Andrade, encontrándose en los asientos traseros el letrado Victoriano de la Cruz del Valle». Cuando Presencia se dio cuenta de que le estaban haciendo fotos, se detuvo, «momento en el que Francisco Javier se le ha encarado, llamándolo “delincuente”, a lo que [Presencia] le ha contestado que estaba cometiendo un delito contra la Administración de Justicia y que iba a llamar a la Policía», afirmaba la denuncia.El juez cogió su teléfono móvil y, en ese instante, el abogado le acometió «mediante un puñetazo, cayendo el teléfono al suelo, intentando Francisco Javier pisarlo, iniciando un forcejeo entre ambos con el afán de recuperar el móvil». Cuando Presencia logra quitarse de encima al presunto agresor, éste se va corriendo al coche anteriormente descrito.Fue en ese instante cuando Presencia pidió ayuda y paró a una ambulancia que no le puede socorrer puesto que llevaba las sirenas activadas porque debía llevar a un enfermo al hospital. El juez se dirigió entonces hacia el vehículo en el que se montó González de Rivera y realizó tres fotografías que ya han sido puestas a disposición de la Policía Nacional. Al llegar al vehículo «ha podido ver quién lo conducía y lo ocupaba».Este hecho se produjo un día antes de que tanto el juez Presencia como Ángel Demetrio de la Cruz Andrade se vieran en los juzgados y muestra cómo los denunciantes de corrupción están totalmente desprotegidos ante las posibles represalias que puedan recibir por parte de los denunciados.El Estado contra los denunciantes de corrupción
El juez Presencia es uno de los muchos denunciantes de corrupción que sufren las represalias de quienes conforman «el aparato corrupto del Estado». El denunciante de corrupción en España no tiene el amparo de la Justicia sino, más bien, todo lo contrario. Entre los muchos testimonios expuestos en unas jornadas de alertadores de corrupción celebradas en el Parlamento Europeo, el teniente Luis Gonzalo Segura contó las irregularidades que se cometieron en los juicios por los que fue apartado del Ejército; el propio juez Fernando Presencia compartió cómo los que le denunciaron o condenaron fueron los que decidieron sobre su recurso de casación; la sargento de la Guardia Civil, María Serrano, cómo sus superiores la vejaron por sus denuncias de tráfico ilegal de productos pesqueros por parte de un subordinado.En muchos casos, se quiere dar una apariencia de que todos estos atropellos se realizan en base a la legalidad. La realidad es que el denunciante de corrupción en España sufre las represalias y la reacción más dura, no de la gente a la que denunció, sino de todo el aparato de la institución que puede verse salpicada. «Es muy difícil cambiar comportamientos que son tan habituales que están institucionalizados», afirmó Luis Segura a Diario Sabemos.Ese es el problema de España con la corrupción: está institucionalizada y quienes tienen el valor de denunciarlo se enfrentan a la ejecución más cruel del poder.Los testimonios de estos denunciantes de corrupción pusieron encima de la mesa del Parlamento Europeo cómo, además del daño causado por quienes se encuentran dentro del aparato corrupto del Estado, se les inhabilita para poder desarrollar su vida. No sólo terminan con sus carreras, sino que impiden que puedan volver a iniciar una nueva vida. No se perdona a quienes tienen el valor de denunciar tipos de corrupción que están instalados dentro del sistema, sino que se les fustiga y sufren una represión constante que se convierte en un muro infranqueable, dejándolos en un limbo del que es muy complicado salir.«Todo esto viene por las relaciones que todos ellos tienen entre sí. Coinciden en actos y eventos organizados por las instituciones en las que se desarrollan esos comportamientos corruptos. Hablan, comparten experiencias y, evidentemente, se protegen unos a otros», confirmó a Diario Sabemos el sargento María Serrano.Mientras tanto, son los denunciantes, las víctimas de la corrupción, quienes sufren en el presente y ven con tristeza cómo se les está arrebatando el futuro…, por cumplir con su deber.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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