Antonio Garamendi seguirá presidiendo la CEOE hasta 2030. El plazo para presentar candidaturas a las elecciones de la patronal terminó sin que apareciera ningún rival y el actual presidente será proclamado el próximo 1 de octubre para un tercer mandato.
La continuidad estaba bastante encaminada desde que Garamendi anunció a finales de junio que volvería a presentarse. Las principales organizaciones territoriales y sectoriales de la CEOE fueron alineándose detrás de su candidatura, desde CEIM, Foment del Treball y Confebask hasta Confemetal, ATA o Asedas. Según fuentes de la patronal, el dirigente empresarial ha reunido una «amplísima mayoría» de apoyos y muchos más avales de los necesarios.
El procedimiento es perfectamente estatutario. Otra cuestión es que resulte difícil resistirse a cierta ironía cuando una organización que reclama con frecuencia competencia, dinamismo y apertura en la economía llega a sus propias elecciones con un solo candidato y termina resolviéndolas sin votar. La ausencia de adversarios revela, en cualquier caso, el considerable control interno que Garamendi ha conseguido consolidar desde que asumió la presidencia.
Un tercer mandato que antes no habría sido posible
Garamendi llegó a la dirección de la CEOE en 2018 y renovó el cargo cuatro años después, esta vez con competencia. En las elecciones de 2022 consiguió 534 votos frente a los 87 de Virginia Guinda, entonces vicepresidenta de Foment del Treball. El resultado le otorgó un respaldo del 83% y confirmó una posición que desde entonces se ha fortalecido dentro de la organización.
Su tercer mandato, sin embargo, requiere detenerse en un detalle relevante. La CEOE tenía limitada su presidencia a dos mandatos consecutivos de cuatro años, una regla introducida durante la etapa de Juan Rosell. En 2023, ya bajo la presidencia de Garamendi, la organización eliminó esa restricción. Tres años después, el beneficiario directo de aquella modificación podrá continuar otros cuatro años.
Todo se hizo conforme a las normas internas de la patronal, pero la secuencia resulta políticamente significativa. Una limitación concebida precisamente para favorecer la renovación desaparece durante el mandato de quien, una vez eliminada, decide prolongar su permanencia. La alternancia parece una virtud saludable para casi todas las instituciones hasta que llega el momento de aplicársela a uno mismo.
El tercer mandato permitirá además a Garamendi completar doce años consecutivos al frente de la principal organización empresarial española, desde 2018 hasta 2030.
Una patronal cada vez más enfrentada con Trabajo
La renovación llega en un momento en el que Garamendi ha endurecido considerablemente su discurso frente a algunas de las políticas laborales del Gobierno. En la última Asamblea General de la CEOE acusó al Ministerio de Trabajo de someter a las empresas a una «asfixia normativa» y sostuvo que se habían producido 61 modificaciones del Estatuto de los Trabajadores entre septiembre de 2022 y diciembre de 2025. También ha situado el absentismo entre los grandes problemas económicos del país.
Ese discurso convive con una realidad menos cómoda para las tesis más catastrofistas de la patronal. España ha atravesado durante estos años una profunda transformación de su mercado laboral, con una reducción sustancial de la temporalidad tras la reforma laboral, niveles de empleo históricamente elevados y sucesivas subidas del salario mínimo. CEOE ha participado además en acuerdos relevantes del diálogo social, aunque su relación con el Ministerio de Trabajo se haya deteriorado posteriormente.
La función de una organización empresarial consiste, naturalmente, en defender los intereses de las empresas. Lo discutible comienza cuando cualquier avance en derechos laborales, salarios o regulación se presenta casi sistemáticamente como una amenaza para la actividad económica, especialmente después de varios años en los que algunos de los peores augurios empresariales sobre el empleo no se han cumplido.
Garamendi dispondrá ahora de cuatro años más para ejercer esa representación con una posición interna difícilmente discutible. No tendrá que convencer a ningún adversario el 1 de octubre porque ninguno ha querido, o podido, presentarse.
La CEOE celebrará formalmente sus elecciones, pero el resultado ya está escrito. Garamendi llegará al tercer mandato después de que la propia patronal eliminara el límite que habría cerrado su etapa en la presidencia y sin un candidato enfrente que obligue siquiera a abrir las urnas. Para una organización tan aficionada a recordar las virtudes de la competencia, la elección de su presidente ha resultado extraordinariamente sencilla.
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.