Los conductores tendrán que cambiar algunas de sus costumbres al volante a partir del próximo mes de octubre. La reforma del Reglamento General de Circulación introduce nuevas reglas para reforzar la protección de los peatones y, entre otras novedades, establece con mayor claridad cuándo un vehículo debe cederles el paso y llegar a detenerse si es necesario.
La modificación está recogida en el Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, aprobado por el Gobierno y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). La mayor parte de estas nuevas disposiciones comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026.
El cambio ha comenzado a difundirse con un mensaje que puede llevar a confusión: que la DGT obligará a los coches a detenerse siempre que un peatón pueda cruzar. En este sentido, desde Diario Sabemos vamos a aclarar los malentendidos que han surgido en relación a la este asunto para que evitar que los conductores puedan ser sancionados por una incorrecta interpretación de la norma.
La modificación impulsada por Tráfico, que entrará en vigor en poco más de un mes, no establece que haya que parar ante cualquier persona que esté cerca de la calzada, sino que refuerza la obligación de ceder el paso cuando el peatón tiene prioridad y establece que el vehículo deberá detenerse cuando sea necesario para garantizar ese derecho. La diferencia es importante, porque afecta directamente a una de las situaciones más habituales de la conducción urbana: qué debe hacer un conductor cuando se encuentra con un peatón que quiere cruzar. Si actualmente no estaba claro, a partir de octubre, el cambio en el código de circulación no deja lugar a dudas.
La reforma llega en un contexto en el que los atropellos siguen representando uno de los principales problemas de seguridad vial en las ciudades y “constituyen la primera causa de fallecimiento en las ciudades”, insisten las autoridades viales. De hecho, según los datos de la propia DGT, durante 2024 fallecieron 207 peatones en vías urbanas, de las cuales el 65 % de ellos tenía más de 65 años, cifras que convierten a los mayores en un colectivo sensiblemente vulnerable.
El peatón tiene prioridad
Uno de los cambios más significativos está en la propia redacción del Reglamento General de Circulación. La reforma reorganiza las reglas de prioridad de paso y pone un énfasis mayor en la protección de los peatones y de otros usuarios vulnerables de la vía. En concreto, en el nuevo artículo 64 se establece que los conductores deben dejar pasar a los peatones en los supuestos previstos por el reglamento, llegando a detenerse si fuera necesario. Tal como está explicitado en su texto, no se trata, por tanto, de una simple recomendación: desde su entrada en vigor será una obligación para todos los conductores.
Así, cuando el peatón tenga prioridad, el conductor deberá adaptar su velocidad y su trayectoria para permitirle cruzar con seguridad. Y si para garantizar ese derecho, debe incluso detener el vehículo, tendrá que hacerlo. Si actualmente es una recomendación de las autoridades de Tráfico, extremar la precaución al aproximarse a los pasos de peatones, reducir la velocidad y estar preparado para detenerse pasa a ser de obligado cumplimiento en tan solo unas semanas.
En cualquier caso, que los peatones tengan una protección mayor no significa que cualquier persona que esté caminando por una acera pueda obligar a detenerse a un vehículo. Tampoco significa que el conductor tenga que hacer una parada completa simplemente porque alguien se encuentre cerca de un paso de cebra.
📢 Se actualiza el Reglamento General de Circulación para mejorar la protección de los usuarios vulnerables de la vía.
— Dir. Gral. Tráfico (@DGTes) June 23, 2026
🚶 Se pone el foco en las personas y los entornos urbanos.
📅 Entrará en vigor el próximo 1 de octubre.
ℹ️ https://t.co/5uTxbBYuhE
🎦 Lo más importante👇 pic.twitter.com/9OXLS8T7In
Desde la DGT inciden que “el cambio adquirirá especial relevancia en las ciudades, donde vehículos y peatones coinciden constantemente en cruces, pasos de cebra, calles de plataforma única y zonas en las que las aceras y la calzada se encuentran muy próximas”, siendo menor el impacto en zonas rurales, núcleos poblacionales reducidos o en áreas despobladas.
Los supuestos de prioridad
Para evitar confusiones de en qué situaciones los peatones tienen la prioridad, la DGT establece claramente varios supuestos donde los conductores tienen que poner especial atención, a menos que quieran infringir la nueva normativa.
Entre el más conocido se encuentra el de los pasos para peatones debidamente señalizados. Frente a esta situación, cuando una persona está cruzando por uno de estos pasos, el conductor debe detenerse y dejarla pasar. Asimismo, en el supuesto que el peatón se disponga a cruzar y su intención resulte evidente, el vehículo deberá aproximarse a una velocidad que le permita detenerse con seguridad.
Otra de las situaciones menos conocidas para muchos conductores, pero no por ello sin importancia, pone el foco en el momento en que un vehículo gira para entrar en otra vía y hay peatones cruzándola. En este caso, el conductor tiene que cederles el paso aunque no exista un paso de peatones señalizado. Es decir, si un coche llega a una intersección, gira a la derecha y, al incorporarse a la calle perpendicular, se encuentra con una persona que está cruzando, a partir de octubre, tendrá la obligación de ceder el paso, tal como queda expresamente recogida dentro de las reglas de prioridad de los peatones.
Del mismo modo, la nueva normativa contempla que cualquier persona que esté subiendo o haya bajado de un autobús u otro vehículo de transporte colectivo en una parada señalizada, cuando se encuentre entre el vehículo y la zona peatonal o refugio más próximo, tiene prioridad. Misma situación se repite cuando los peatones tengan que circular por arcenes al no disponer de una zona especialmente habilitada para caminar.
No obstante, si una persona simplemente camina por la acera sin intención de cruzar, el vehículo no tiene que detenerse: la mera presencia de un peatón cerca de la calzada no obliga a los conductores a darle paso. De lo contrario, sería inviable la circulación de automóviles por el solo hecho de estar en contacto permanente con peatones en calles y aceras.
Más protección en las zonas peatonales
La reforma también presta especial atención a las denominadas zonas peatonales y a las calles en las que la separación física entre la calzada y la zona destinada a los peatones es menor. En estos espacios, los conductores tendrán que extremar todavía más la precaución y ceder el paso a los peatones cuando corresponda.
La nueva regulación presta especial atención a las zonas de plataforma única, cada vez más habituales en las ciudades. Son aquellas calles en las que la calzada y la acera se encuentran prácticamente al mismo nivel y en las que el diseño de la vía busca favorecer la movilidad peatonal. En estos espacios, el conductor debe asumir que la presencia de peatones puede ser constante y que la velocidad debe adaptarse a las características de la vía.
Los peatones tampoco podrán cruzar por cualquier sitio
La reforma no significa que los peatones puedan cruzar la calzada en cualquier lugar y que los vehículos tengan que detenerse automáticamente: las obligaciones de los peatones continúan vigentes. El cambio introducido en el Reglamento de Circulación les da prioridad pero no les entrega un cheque en blanco que les permita hacer lo que quieran en la vía pública.
Desde la DGT recuerdan que “cuando no existe un paso habilitado, se debe elegir el lugar más seguro y con mayor visibilidad, evitando cruzar entre vehículos estacionados o en zonas donde el conductor no pueda ver al peatón con suficiente antelación”. Por lo tanto, es importante señalar que el cambio no establece que el peatón tenga siempre prioridad frente al vehículo. Lo que hace es delimitar con mayor claridad las situaciones en las que esa prioridad existe y obliga al conductor a respetarla.
Incumplir puede salir caro
A partir del 1 de octubre, no respetar la prioridad de un peatón será motivo de sanción administrativa, incluyendo la retirada de puntos, y multa económica.
De hecho, las infracciones relacionadas con la prioridad de paso serán consideradas graves y podrán implicar el pago por parte del conductor de una sanción de 200 euros. Además, determinadas conductas relacionadas con el incumplimiento de la prioridad pueden suponer la pérdida de 4 puntos del permiso de conducir. Así, la DGT pone al mismo nivel el no respetar la prioridad de paso de un peatón como el saltarse un stop o un semáforo en rojo. Y en todos los casos, con retirada de puntos y multa económica.
Por eso, al tratarse de una modificación del Reglamento General de Circulación no es una mera recomendación ya que establece obligaciones concretas para los conductores.
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.