El verano termina con una factura más elevada para quienes tienen que llenar el depósito. Los carburantes han encadenado ocho semanas consecutivas de subidas y llegan a la operación retorno de agosto en sus niveles más altos de los últimos meses. El incremento es considerable, especialmente en el gasóleo, aunque la comparación europea introduce un matiz relevante: pese a la escalada, los conductores españoles continúan pagando menos por gasolina y diésel que la media de la Unión Europea.
El litro de gasóleo se sitúa esta semana en 1,861 euros, un 1,8% más que siete días antes, y alcanza niveles que no se veían desde mediados de abril. La gasolina sube un 1,55%, hasta los 1,723 euros por litro, su máximo desde marzo.
La evolución desde comienzos de julio resulta mucho más pronunciada. El diésel acumula un encarecimiento cercano al 24% y la gasolina ronda el 20%, después de que finalizara la rebaja del IVA al 10% aplicada dentro de las medidas extraordinarias para contener las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio. Las tensiones geopolíticas y energéticas han contribuido a invertir la tendencia descendente que habían registrado anteriormente los precios.
El Gobierno ha mantenido, sin embargo, parte del escudo fiscal a través del impuesto especial de hidrocarburos. La rebaja fue de 15 céntimos por litro en julio y pasó a 10 céntimos en agosto. Para septiembre estaba previsto reducirla a cinco céntimos, pero el fuerte encarecimiento del gasóleo ha llevado al Ejecutivo a elevar la bonificación hasta los 20 céntimos por litro para este carburante.
La subida llega en el peor momento del verano
El nuevo incremento coincide precisamente con uno de los fines de semana de mayor movilidad del año. La Dirección General de Tráfico calcula 6,88 millones de desplazamientos de largo recorrido entre las tres de la tarde de este viernes y la medianoche del lunes 31 de agosto, dentro del último dispositivo especial del verano.
La operación reunirá el regreso de quienes terminan sus vacaciones, las salidas de quienes comienzan su descanso en septiembre y el tránsito de numerosos vehículos extranjeros hacia otros países europeos. Agosto continúa siendo el mes con mayor volumen de desplazamientos del verano.
El impacto en los bolsillos resulta evidente. Llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta ahora unos 102,35 euros, casi 25 euros más que hace un año. En un vehículo de gasolina, el mismo depósito supone alrededor de 94,76 euros, cerca de 13,5 euros más.
Son cantidades importantes, aunque todavía alejadas de los máximos alcanzados durante la crisis energética de 2022. En julio de aquel año, la gasolina llegó a 2,141 euros por litro y el gasóleo alcanzó los 2,10 euros.
España mantiene ventaja frente a Europa
La comparación con el resto de Europa permite dimensionar mejor la situación. La gasolina de 95 cuesta en España 1,723 euros por litro, frente a los 1,941 euros de media de la Unión Europea. La diferencia alcanza los 21,8 céntimos por litro. En la eurozona, donde el precio medio asciende a 2,025 euros, la distancia supera los 30 céntimos.
Algo parecido sucede con el gasóleo. Los 1,861 euros que se pagan de media en España quedan por debajo de los 2,063 euros de la Unión Europea y de los 2,119 euros de la zona euro. Los últimos datos disponibles confirman que, incluso después de ocho semanas de incrementos, España conserva precios inferiores a los de su entorno europeo.
En términos prácticos, la diferencia tampoco es menor. Tomando como referencia un depósito de 55 litros, llenarlo con gasolina cuesta en España unos 12 euros menos que al precio medio comunitario y alrededor de 16,6 euros menos que en la eurozona. En el caso del diésel, el ahorro respecto a las respectivas medias ronda los 11 y los 14 euros.
Eso no convierte en irrelevante una subida que está castigando especialmente a quienes dependen diariamente del vehículo privado o trabajan en sectores intensivos en transporte. Pero evita una fotografía incompleta. Los carburantes se han encarecido con fuerza durante este verano y la operación retorno llega con precios especialmente elevados. También es cierto que España continúa atravesando esta escalada energética con gasolina y diésel sensiblemente más baratos que la media europea.
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