Bill Gates ha reconocido ante los empleados de su fundación que su relación con el fallecido financiero y delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein fue “un error” y que “asume la responsabilidad” por sus decisiones, en un intento de dar respuesta a la nueva oleada de revelaciones sobre sus vínculos con él.
El reconocimiento se produjo en un encuentro interno tipo “town hall” en la sede de la Fundación Bill y Melinda Gates, según ha confirmado un portavoz de la organización en un comunicado remitido a medios estadounidenses. El representante explicó que Gates respondió a numerosas preguntas del personal y “habló abiertamente” sobre su relación con Epstein, reiterando que lamenta esos contactos.
Las aclaraciones se conocen después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera públicos millones de documentos vinculados a las investigaciones sobre Epstein, entre ellos correos electrónicos y registros de reuniones en los que aparece mencionado el cofundador de Microsoft. Según esos archivos, Gates y Epstein mantuvieron encuentros de forma reiterada entre 2011 y 2014, varios años después de la primera condena del financiero en Florida por delitos relacionados con la prostitución de menores.
De acuerdo con estos documentos, así como con reconstrucciones periodísticas recientes, las reuniones se centraron en la posible ampliación de la actividad filantrópica de Gates, incluida la idea de crear un vehículo de donación conjunto con otros multimillonarios. Ese proyecto nunca llegó a concretarse y Gates sostiene que cortó la relación cuando consideró que las propuestas de Epstein eran “un callejón sin salida”.
En el encuentro con los empleados, Gates reconoció que fue “un enorme error” dedicar tiempo a Epstein y, especialmente, involucrar a directivos de la fundación en reuniones con él, según la reconstrucción publicada por The Wall Street Journal y citada por varios medios. “Pido disculpas a otras personas que se han visto arrastradas a esto por el error que cometí”, habría señalado, de acuerdo con esa versión.
La fundación ha subrayado que nunca contrató a Epstein ni canalizó fondos a través de él. Distintos portavoces han insistido en que los contactos se limitaron a conversaciones sobre filantropía y que el financiero no tuvo ningún papel formal en la gobernanza o las decisiones de financiación de la entidad.
Los documentos del Departamento de Justicia incluyen también fotografías de Gates posando con varias mujeres, cuyos rostros aparecen censurados. El filántropo aseguró al personal de la fundación que esas imágenes fueron tomadas a petición de Epstein junto a asistentes del propio financiero tras algunas de las reuniones. “Para ser claro, nunca interactué con las víctimas ni con las mujeres que le rodeaban”, afirmó, según la descripción del encuentro recogida por la prensa.
Las nuevas revelaciones han intensificado el escrutinio público sobre Gates, que ya en el pasado había reconocido que se equivocó al verse con Epstein y que lamentaba haberle dado “legitimidad” con su presencia. La divulgación de millones de archivos (con referencias a figuras del mundo empresarial y político) ha reabierto el debate sobre el alcance real de las redes de influencia que tejió Epstein durante años, incluso después de su primera condena.
En este contexto, el mensaje interno de Gates persigue tranquilizar a la plantilla de la fundación y marcar distancia con el fallecido financiero. El portavoz de la organización ha dejado claro que la declaración refleja lo expresado por Gates ante los empleados y que la fundación no realizará más comentarios sobre este asunto, al menos por el momento.