Alemania ha responsabilizado directamente a Rusia del intento de ataque con drones cargados de explosivos contra el aeropuerto de Leipzig/Halle registrado el pasado 4 de agosto. El Gobierno alemán considera que las pruebas policiales, el patrón de actuación y la información de inteligencia apuntan a personas que actuaron por encargo de organismos estatales rusos.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ha rechazado tratar lo ocurrido como un episodio aislado y lo ha situado dentro de las operaciones híbridas atribuidas a Moscú en territorio europeo. Uno de los drones fue localizado con explosivos en la zona de seguridad del aeropuerto, entre aviones de carga ucranianos, sin llegar a detonar.
La respuesta alemana tendrá también consecuencias diplomáticas. Berlín cerrará el consulado general ruso en Bonn el 18 de septiembre, pondrá fin al acuerdo con la Casa de Rusia en Berlín y endurecerá los controles de entrada de ciudadanos rusos. Además, propondrá nuevas sanciones europeas contra personas vinculadas a este tipo de operaciones.
El aeropuerto de Leipzig constituye un importante nodo logístico para el transporte de material destinado a Ucrania. Desde el comienzo de la invasión rusa, Alemania ha registrado un aumento de incidentes con drones, sabotajes y otras actividades sobre infraestructuras críticas, una sucesión de episodios que Berlín considera ya parte de una amenaza sostenida. Rusia niega su implicación y ha anunciado que responderá a las medidas alemanas.
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