Más de 11.000 sindicalistas procedentes de toda Europa convirtieron este jueves el Palacio de Vistalegre de Madrid en el escenario de una de las mayores movilizaciones sindicales europeas de los últimos años. Convocados por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), CCOO y UGT bajo el lema "Europa en democracia. Trabajo decente, justicia social y paz", miles de hombres y mujeres llegados desde distintos países lanzaron un mensaje inequívoco a las instituciones comunitarias: Europa debe elegir entre profundizar en los derechos sociales o asumir el riesgo de fractura política, económica y democrática.
La jornada estuvo marcada por un fuerte contenido reivindicativo frente a las políticas de austeridad, la desregulación laboral, la crisis de acceso a la vivienda, el crecimiento de la extrema derecha y las amenazas que, según denuncian las organizaciones sindicales, se ciernen sobre el modelo social europeo.

La imagen de un Vistalegre abarrotado reflejó la capacidad de movilización del sindicalismo europeo en un momento especialmente delicado para la Unión Europea, inmersa en debates sobre seguridad, migración, competitividad económica y transición ecológica.
"Europa se juega avanzar o estallar"
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, fue uno de los principales protagonistas de la jornada. En su intervención defendió el papel de España como referencia para el sindicalismo europeo y situó el momento actual como una auténtica encrucijada histórica.
"Es una noticia muy relevante que la Confederación Europea de Sindicatos haya decidido celebrar este acto en España", afirmó al inicio de su intervención, destacando que el país se ha convertido en un referente por sus políticas laborales, energéticas y sociales.
Sordo recordó que hace apenas una década las organizaciones sindicales se movilizaban contra los recortes y las políticas de austeridad que golpearon con dureza a millones de trabajadores y trabajadoras europeos. Ahora, aseguró, España representa un ejemplo diferente gracias a reformas que han mejorado la calidad del empleo y reducido la temporalidad.
Sin embargo, advirtió de que el camino no está asegurado. "La Unión Europea está en un dilema, el dilema del avance o el dilema del retroceso", señaló ante un auditorio entregado.

El dirigente sindical alertó sobre el crecimiento de la extrema derecha y los discursos xenófobos que están ganando terreno en distintos países europeos. "Es xenofobia institucionalizada lo que empiezan a defender muchos partidos políticos en la Unión Europea", denunció.
Para Sordo, la única forma de fortalecer el proyecto europeo pasa por reforzar el empleo con derechos, los servicios públicos y el Estado del bienestar. "La gente solo va a estar a favor de profundizar en la Unión Europea si ésta se equipara a la paz, al bienestar, a la estabilidad, a los derechos y a los servicios públicos", afirmó.
Su discurso culminó con una advertencia que resumió el espíritu de la movilización: "Nos estamos jugando o avanzar o estallar".
El sindicalismo reclama una Europa social
Uno de los mensajes más repetidos durante toda la jornada fue la necesidad de recuperar la dimensión social del proyecto europeo frente a quienes pretenden reducir la Unión Europea a un simple mercado común.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT, defendió que el futuro de Europa no puede quedar en manos de los mercados financieros ni de los grandes poderes económicos.
Durante su intervención reivindicó una Europa construida desde los derechos laborales, la igualdad y la justicia social. También cargó contra quienes intentan enfrentar a jóvenes y pensionistas o responsabilizar a las personas migrantes de los problemas económicos.
Álvarez rechazó los discursos de odio promovidos por la extrema derecha y recordó la aportación de millones de trabajadores migrantes al desarrollo económico y social europeo.
Asimismo, reclamó políticas públicas más ambiciosas para garantizar el acceso a la vivienda. Definió la vivienda como "un bien público, aunque su uso sea privado" y exigió incrementar el parque de vivienda social y asequible para las personas trabajadoras.
El líder de UGT también defendió la necesidad de fortalecer los servicios públicos y de mantener el compromiso europeo con la paz, el multilateralismo y los derechos humanos.
Esther Lynch: "Basta ya"
Uno de los discursos más contundentes fue el de la secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, Esther Lynch.
Ante miles de delegados y delegadas sindicales llegados desde todo el continente, Lynch reclamó un cambio de rumbo en las políticas europeas.
"Basta ya", proclamó en varias ocasiones durante una intervención que fue recibida con fuertes aplausos.
La dirigente sindical denunció las propuestas que buscan reducir derechos laborales y criticó duramente las iniciativas de desregulación impulsadas desde algunos sectores de la Unión Europea.
"¡No a la desregulación! ¡No a las propuestas Ómnibus que socavan nuestros derechos y protecciones!", exclamó.
Lynch fue especialmente crítica con los proyectos que podrían debilitar la negociación colectiva y los sistemas de protección laboral construidos durante décadas por el movimiento sindical europeo.
También advirtió sobre lo que calificó como "un monstruo que acaba de nacer", en referencia a propuestas que, según explicó, permitirían la creación de estructuras empresariales con menos controles y menos garantías para los trabajadores.
La secretaria general de la CES aseguró que la movilización de Madrid no será un hecho aislado y prometió mantener la presión sobre las instituciones europeas.
Yolanda Díaz reivindica el papel de los sindicatos
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, participó igualmente en el acto y dedicó buena parte de su intervención a destacar la contribución de los sindicatos a los avances laborales logrados en España durante los últimos años.
Díaz recordó que España cuenta actualmente con cifras récord de ocupación y vinculó estos resultados al trabajo desarrollado por las organizaciones sindicales.

"La reforma laboral está hecha por los sindicatos, no por los hombres de negro. Es la reforma que ha cambiado España", afirmó.
La ministra destacó también los avances conseguidos para colectivos tradicionalmente vulnerables, como las trabajadoras del hogar o los repartidores de plataformas digitales.
No obstante, reconoció que siguen existiendo importantes desafíos pendientes, especialmente en materia de vivienda, igualdad y protección de los colectivos más vulnerables.
Una movilización con memoria y futuro
La jornada tuvo además una importante carga simbólica. Unai Sordo recordó que Carabanchel, el distrito donde se encuentra Vistalegre, fue escenario de represión durante la dictadura franquista y quiso dar la bienvenida a las delegaciones internacionales evocando la lucha por la libertad y la democracia.
"Bienvenidos a este país digno. Al país que se levantó contra el fascismo", afirmó.
La dimensión internacional del encuentro quedó reflejada en la presencia de representantes sindicales de numerosos países europeos, desde Portugal hasta Bélgica, pasando por Italia, Francia, Alemania o Eslovaquia.
Los asistentes corearon consignas antifascistas, reclamaron paz para Europa y para el resto del mundo, y mostraron su rechazo a las políticas de austeridad que marcaron la pasada década.
La música también tuvo protagonismo gracias a la actuación de Marisa Valle Roso, cuyas canciones acompañaron una jornada cargada de emoción y reivindicación.
Bella Ciao para cerrar una jornada histórica
El acto concluyó con uno de los momentos más emotivos del día. Miles de personas se pusieron en pie para cantar conjuntamente "Bella Ciao", convertida desde hace décadas en símbolo internacional de resistencia frente al fascismo.
El himno resonó en un Vistalegre completamente lleno mientras banderas sindicales de distintos países europeos ondeaban sobre las gradas.
La imagen final resumió el objetivo de la movilización: reivindicar una Europa basada en la democracia, el trabajo decente, la justicia social y la paz frente a quienes apuestan por la desregulación, el individualismo y el retroceso de los derechos conquistados.
El mensaje lanzado desde Madrid fue contundente. Para el sindicalismo europeo, el futuro de la Unión no se decidirá únicamente en los despachos de Bruselas, sino también en la capacidad de millones de trabajadores y trabajadoras para defender un modelo social que consideran imprescindible para preservar la democracia europea.